DOS PANES CON LEVADURA
Hoy contamos el día 45 de la cuenta del omer y quisiera que reflexionáramos sobre la ofrenda de primicias de Shavuot y su profundo significado espiritual.
«Traerán de sus moradas dos panes para ofrenda mecida, hechos de dos décimas de un efa; serán de flor de harina, amasados con levadura, como primeros frutos para el Eterno». — Levítico 23:17
Estamos a sólo cinco días de Shavuot y quisiera destacar un detalle de Shavuot que no debemos pasar por alto. Como primicias del trigo, el Eterno nos ordenó traer dos panes. No un pan ni tres panes: dos panes exactos... y con levadura. Esto rompe completamente con el sistema de ofrendas del santuario. La levadura estaba extrictamente prohibida, en Levítico 2:11 está escrito: «Ninguna ofrenda de cereal que ustedes ofrezcan al Eterno será hecha con levadura, porque no quemarán ninguna levadura ni ninguna miel como ofrenda encendida para el Eterno». ¿Por qué el Eterno nos ordena presentar dos panes con levadura como primicias en Shavuot?
La palabra hebrea para levadura es «jametz» y representa aquello que se expande, que penetra y transforma desde adentro. En un contexto negativo simboliza el pecado, la hipocresía y la falsa doctrina (1Co 5:6-8). En Shavuot, el Eterno recibe dos panes con levadura que representan al pueblo de Israel. En Shavuot la ofrenda de primicias representa a cientos de hombres y mujeres con levadura: con deudas espirituales, con procesos, con fallas, con mezclas, y aún así, eso es lo que el Eterno espera recibir. No somos perfectos: somos redimidos. Estamos en proceso de sacar la levadura de nuestras vidas.
¿Por qué dos panes? Claramente son las dos casas de Israel. Tras la muerte del rey Salomón Israel se dividió en dos reinos y han sido dos casas separadas desde entonces. Pero los profetas anunciaron que esa división no será para siempre. Ezequiel recibe una visión asombrosa donde el Eterno le manda tomar dos palos, escribir en uno «Judá» y en el otro «Efraín», y juntarlos en su mano: «serán uno solo en tu mano... y un solo rey será rey de todos ellos; y nunca más serán dos naciones» (Ez 37:16-22).
Cuando Jeremías profetiza el pacto renovado, no profetiza un pacto con «la iglesia» en abstracto, profetiza un pacto con las dos casas: «haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá» (Jer 31:31). Esto a mí me cambió completamente la perspectiva que tenía del pacto. El pacto renovado no creó un pueblo nuevo desconectado de Israel. El pacto renovado restauró un Israel que estaba dividido. Los dos panes de Shavuot anticipan proféticamente ese día de reunificación.
Fue en Shavuot (llamado en griego «Pentecostés») que el espíritu de santidad fue derramado sobre los discípulos de Yeshúa y sobre miles de judíos provenientes de todas las naciones bajo el cielo. Al subir al Templo a guardar la fiesta, esta multitud se convirtió sin saberlo en los dos panes con levadura que el Eterno estaba esperando exactamente ese día.
Estamos en la recta final del omer. En unos pocos días llegaremos a Shavuot y celebraremos esta fiesta hermosa que el Padre nos dejó. No perdamos la oportunidad de entender lo que ese «moed» representa. Entendiendo quiénes somos y cuál es nuestro pueblo. Somos parte de la reunificación que los profetas anunciaron, las dos casas convergiendo en el Mesías. Somos los panes con levadura, imperfectos pero ofrecidos, en proceso pero amados, refinados todos juntos en el mismo molino.
Un abrazo, ¡Maranatha!