EL DESTINO DE LA CUENTA
Hoy es el día 46 de la cuenta del omer. Es un buen momento para revisar lo que las Escrituras nos señalan es el propósito y meta de esta cuenta diaria.
«Al mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mismo día llegaron al desierto de Sinaí». — Éxodo 19:1
Mientras contamos los últimos días del omer necesitamos entender mejor hacia dónde nos están llevando estos números. Hemos aprendido que Shavuot es la fiesta de la cosecha del trigo, pero hay algo más, algo que la tradición hebrea entendió hace siglos: Shavuot es el aniversario de la entrega de la Toráh en el monte Sinaí.
Como muchas de las enseñanzas más profundas, la Toráh no lo dice textualmente, el Eterno deja información en su palabra sólo para aquellos que estén dispuestos a escudriñarla. Israel salió de Egipto la noche de Pésaj, el día quince del mes primero, y en Éxodo 19:1 dice que «al mes tercero» llegaron al desierto del Sinaí. Para cualquiera que haya guardado las fiestas del Eterno es obvio que los primeros días del tercer mes son, precisamente, los días en que celebramos Shavuot. Los sabios de Israel calcularon que la entrega de la Toráh ocurrió alrededor del sexto día del mes de Siván, exactamente en Shavuot, y es por eso que llaman a esta fiesta «Zman Matán Toraténu»: «el tiempo de la entrega de nuestra Toráh».
Y aquí está lo que a mí me parece más profundo y hermoso, el plan perfecto del Eterno para su pueblo. Pésaj (la sangre del cordero) es la redención que nos liberó de Egipto; la cuenta del omer (la madurez del trigo) son los cincuenta días de preparación; y Shavuot es el destino: el encuentro con el Eterno en el monte y la recepción de su Toráh. La redención no termina en la liberación sino con la Toráh.
Esto es importantísimo y la mayoría no lo entiende. El Eterno no sacó a Israel de Egipto solamente para que dejaran de ser esclavos, los sacó para llevarlos al Sinaí. La libertad no era el objetivo final, era el medio. El objetivo era que el pueblo liberado pudiera encontrarse con su Elohim en el desierto para recibir sus instrucciones, la Toráh que lo llevaría a la vida plena. Una salida de Egipto sin un Sinaí sería una liberación sin propósito, sin dirección y sin destino. Sería como sacar a un prisionero de la cárcel para enviarlo al despeñadero.
Por eso contamos el omer. La cuenta es el puente que conecta la redención con la Toráh. Cada día que contamos es un día que nos recuerda que Yeshúa nos libertó para que cumpliéramos nuestro propósito: encontrarnos con el Padre para ser enseñados para vivir conforme a su palabra
Cuando el Eterno me liberó de mi Egipto personal, no lo hizo solo para que me sintiera libre. Lo hizo para llevarme a su monte, para entregarme su instrucción, para que aprendiera a vivir como hijo y no como esclavo. Muchos se quedaron en el camino celebrando, pero por su gracia y misericordia el Eterno te condujo al Sinaí para que enseñarte su Toráh: las instrucciones que te llevarán a la vida abundante.
Nos quedan cuatro días para llegar...
Vamos subamos al monte... 🎶
¡Maranatha!