Parasháh N° 36 · BEMIDBAR
Behaalotjá
בהעלתך

Lectura de la Parashát Behaalotjá
Toráh: Números 8:1-12:16
Haftará: Zacarías 2:10-4:7
Brit Jadasháh: 1 Corintios 10:6-13
SECCIONES TEMÁTICAS
1. Encendido del candelabro: Números 8:1-4
El Eterno habla a Moisés y le manda decir a Aarón cómo debe encender las lámparas del candelabro. Al colocarlas, las siete lámparas tenían que alumbrar hacia el frente del candelabro, es decir, dar la luz hacia delante. Aarón lo hizo así: dispuso las lámparas de modo que iluminaran la parte delantera, tal como el Eterno había ordenado a Moisés. El texto añade una nota sobre cómo estaba hecho el candelabro: era de oro labrado a martillo, trabajado de una sola pieza desde el pie hasta las flores. Se hizo conforme al modelo que el Eterno le había mostrado a Moisés en el monte.
2. La consagración de los levitas: Números 8:5-26
El Eterno manda a Moisés purificar a los levitas para apartarlos del resto de Israel: rociar sobre ellos el agua de la purificación, que rasuren todo su cuerpo y laven sus vestidos. Debían traer dos novillos, uno por el pecado y otro en holocausto. Ante toda la congregación, el pueblo pone las manos sobre los levitas, y Aarón los presenta como ofrenda mecida al Eterno; luego los levitas imponen las manos sobre los novillos. El Eterno los toma para sí en lugar de los primogénitos y los entrega a Aarón para servir en la tienda y hacer expiación, evitando una plaga. Servirían de los veinticinco a los cincuenta años.
3. La segunda Pascua: Números 9:1-14
En el desierto de Sinaí, al comienzo del segundo año tras salir de Egipto, el Eterno manda a Israel celebrar la Pascua en su tiempo, el día catorce del primer mes al atardecer, con todas sus reglas. El pueblo la celebra, pero unos hombres que estaban impuros por haber tocado un cadáver no pudieron hacerlo, y le plantean su caso a Moisés. Él consulta al Eterno, que da una solución: quien esté impuro o de viaje lejos podrá celebrarla un mes después, el catorce del segundo mes, con pan sin levadura y hierbas amargas. Quien estando limpio la omita será cortado; y el extranjero también puede celebrarla.
4. La nube del mishkán y trompetas: Números 9:15-10:10
Desde el día en que se levantó el tabernáculo, una nube lo cubrió, y de noche tenía aspecto de fuego. Así fue siempre: cuando la nube se alzaba, Israel marchaba; donde se detenía, acampaba. A la orden del Eterno partían y a su orden acampaban, fuera la espera de días, un mes o un año; guardaban su mandato. Luego el Eterno manda hacer dos trompetas de plata para convocar a la congregación y ordenar las marchas: dos toques reúnen a todos; uno, a los jefes; el toque de alarma pone en marcha los campamentos. Las tocarían los sacerdotes, también en la guerra y en las fiestas, como memorial.
5. Partida del Sinaí: Números 10:11-36
En el segundo año, el día veinte del segundo mes, la nube se alzó de sobre el tabernáculo e Israel partió por primera vez del desierto de Sinaí, hasta detenerse en el desierto de Parán. Marcharon por orden de estandartes: primero Judá con sus tribus, luego Rubén, después los coatitas que llevaban el santuario, en seguida Efraín y, cerrando toda la columna, Dan. Moisés pide a Hobab, su suegro, que los acompañe como guía conocedor del desierto; este prefiere volver a su tierra, pero Moisés insiste. El arca del Eterno iba tres días delante buscándoles lugar de descanso. Al partir, Moisés decía: «Levántate, Eterno»; al detenerse: «Vuelve, Eterno».
6. Codornices y setenta ancianos: Números 11:1-35
El pueblo se queja de las dificultades y el Eterno responde con fuego que consume el borde del campamento; Moisés ora y el fuego cesa, y el lugar se llama Taberá. Luego la multitud mixta ansía carne y los israelitas lloran recordando la comida de Egipto y despreciando el maná. Moisés, abrumado, reclama al Eterno que la carga es demasiado pesada y pide morir. El Eterno reúne setenta ancianos y reparte sobre ellos el espíritu que estaba en Moisés, y ellos profetizan. Promete carne por un mes; un viento trae codornices del mar, pero mientras el pueblo come, una gran plaga lo hiere en Kibrot-hataavá.
7. Miriam y Aarón contra Moisés: Números 12:1-16
Miriam y Aarón hablan contra Moisés por su esposa cusita y reclaman que el Eterno también ha hablado por ellos, no solo por Moisés; el Eterno lo oye. Moisés era el más humilde de la tierra. El Eterno llama a los tres a la tienda, desciende en una columna de nube y declara que con Moisés habla cara a cara, no en visiones ni enigmas como con otros profetas. Al retirarse la nube, Miriam queda cubierta de tzaraat, blanca como la nieve. Aarón confiesa el pecado y Moisés clama: «Sánala». El Eterno la deja siete días fuera del campamento; el pueblo no avanza hasta que ella vuelve.
PALABRAS CLAVE
Cuando hagas subir = behaalotjá (בְּהַעֲלֹתְךָ)
Números 8:2. La parasháh toma su nombre del verbo haalá (raíz alá, עלה, subir, ascender), en la forma «cuando hagas subir las lámparas». El texto no dice «tadlik» (encender), sino «haaloté» (hacer subir) porque la llama del aceite debe arder hasta que se eleva por sí sola. La tradición rabínica deriva de aquí que la responsabilidad de quien enseña no termina hasta que la llama del otro arde con vida propia. Esa es la imagen del discípulo y del maestro: enseñar hasta que el otro se sostenga por sí mismo en el Eterno.
Populacho mixto = asafsuf (אֲסַפְסֻף)
Números 11:4. Es un hapax legomenon, es decir, una palabra que aparece una sola vez en todo el Tanaj. Deriva de la raíz asaf (אָסַף), «recoger, reunir, juntar». La forma duplicada «asafsuf» es despectiva: «la chusma reunida», «el conglomerado», «los recogidos de cualquier parte». La Septuaginta la traduce como «epímiktos»: «mezcla heterogénea»; los targumim arameos como «erev rav», conectándola explícitamente con la «multitud mixta» que subió de Egipto junto con Israel en Éxodo 12:38. La Toráh, normalmente sobria con los adjetivos, aquí inventa una palabra para describir a este grupo y el desprecio fonético es deliberado: la duplicación de sílabas (saf-suf) imita el balbuceo, el ruido sin contenido de una masa que reclama.
Codicia = taaváh (תַּאֲוָה)
Números 11:4. El pueblo «se entregó a la codicia» (hitavú taaváh), una expresión que duplica la raíz para intensificar. «Taaváh» es deseo desbordado, antojo, lujuria. La misma palabra aparece en Génesis 3:6 («deseable a los ojos») y en el décimo mandamiento («no codiciarás»). El lugar pasa a llamarse «Kibrot Hatavá», «sepulcros de la avidez». El texto enseña que la avidez no se sacia con su objeto: te lleva al sepulcro junto con él.
Humilde = anáv (עָנָו)
Números 12:3. La Toráh describe a Moisés como «muy manso, más que cualquier hombre sobre la faz de la tierra»... ;) La palabra anáv no significa débil ni sumiso, sino libre de la necesidad de defenderse a sí mismo. Cuando Miryam y Aarón hablan contra él, Moisés no responde; es el Eterno quien defiende a su siervo. Yeshúa dice de sí mismo en Mateo 11:29: «soy manso (praús, traducción griega de anáv) y humilde de corazón». La conexión es directa.
Boca a boca = pe el pe (פֶּה אֶל פֶּה)
Números 12:8. El Eterno declara que con Moisés habla «boca a boca, manifiestamente y no en figuras». Es la cumbre de la profecía: no en sueños ni en visiones, sino en conversación directa. Esta singularidad de Moisés es lo que coloca la Toráh por encima de todo otro libro profético en autoridad. El profeta como Moisés que el Eterno levantaría en el futuro (Deuteronomio 18:15) es Yeshúa, según Hechos 3:22.
DATOS DE INTERÉS
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La menoráh de oro era labrada a martillo a partir de una sola pieza, sin uniones ni soldaduras. Maimónides señala que era una de las piezas más difíciles del Mishkán, y Rashi indica que Moisés no entendía cómo hacerla hasta que el Eterno le mostró una de fuego.
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La sección de Números 10:35-36 (cuando el arca parte y cuando reposa) aparece en los rollos hebreos rodeada por dos letras nun invertidas, los únicos signos editoriales de su tipo en toda la Toráh. La tradición talmúdica (Shabat 115b-116a) dice que esas marcas separan un «libro aparte» dentro de la Toráh, indicando que el material que rodea esos versículos está fuera de su orden cronológico natural.
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Pésaj es el único moed con «segunda oportunidad» en la Toráh: Pésaj Shení. Para los que estaban impuros o lejos del santuario en el tiempo prescrito, el Eterno les da una oportunidad el mes siguiente. Nunca es demasiado tarde para acercarse al Eterno cuando el motivo de la distancia fue real.
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Las trompetas de plata (jatzotzrot) son distintas del shofar (cuerno de carnero). Solo los sacerdotes podían tocarlas, y se hicieron específicamente para esta función pública del campamento. La menoráh y las trompetas son los dos objetos que aparecen en el bajorrelieve del Arco de Tito en Roma, conmemorando el saqueo del Segundo Templo en el año 70.
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El maná que el pueblo despreció se describe en el versículo siguiente con detalle (Números 11:7-9): tenía gusto a torta de aceite y la gente lo preparaba moliéndolo, machacándolo, cociéndolo. El despreciado era pan del cielo. Yeshúa toma esta imagen en Juan 6: «yo soy el pan que descendió del cielo».
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Los setenta ancianos que reciben el espíritu son el origen tradicional del Sanedrín, el tribunal supremo de setenta y un miembros (setenta más el presidente). Yeshúa elige también setenta discípulos para enviarlos a predicar (Lucas 10:1).
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Miryam es castigada con tzaraat, una enfermedad asociada en la Toráh a la murmuración (lashón hará). Aarón habló también, pero no fue afectado. La tradición rabínica nota que Miryam fue quien inició, según la sintaxis del versículo (12:1: «habló Miryam y Aarón», con el verbo en femenino singular), por lo cual cargó la consecuencia.
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La oración más corta de Moisés tiene solo cinco palabras hebreas: _«El na refá na lah», «te ruego, Elohim, sánala te ruego» (Números 12:13). Es un modelo de oración: honesta, directa, sin adornos, natural.
PREGUNTAS PARA ESTUDIO
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¿Hacia dónde debían alumbrar las siete lámparas, y por qué crees que el texto insiste en que el candelabro se hizo según el modelo mostrado a Moisés?
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¿Qué hace el pueblo con sus manos sobre los levitas, y por qué crees que su servicio evitaba una plaga sobre Israel?
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¿Qué problema plantean a Moisés los que estaban impuros, y por qué crees que el Eterno abrió una segunda fecha en lugar de dejarlos fuera?
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¿Cómo decidía Israel cuándo marchar y cuándo acampar, y por qué crees que el Eterno añadió las trompetas a la señal de la nube?
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¿Qué le pide Moisés a Hobab y qué función le ofrece, y por qué crees que insiste aunque el arca ya los guiaba?
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¿Cómo responde Moisés cuando Josué quiere impedir que Eldad y Medad profeticen, y qué deja ver eso de él?
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¿Qué dice el Eterno que distingue a Moisés de los demás profetas, y por qué eso agrava la falta de los dos?
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¿Qué le responde el Eterno a Zorobabel sobre cómo se terminará la obra, y qué tiene que ver eso con la menoráh de oro de la visión?
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¿Por qué Pablo recuerda lo que le pasó a Israel en el desierto, y qué quiere que aprendan de eso los que lo leen ahora?
