Parasháh N° 1 · BERESHIT
Bereshit
בראשית

Lectura de la Parashát Bereshit
Toráh: Génesis 1:1-6:8
Haftará: Isaías 42:5-43:10
Brit Jadasháh: Juan 1:1-5
SECCIONES TEMÁTICAS
1. La semana de la creación: Génesis 1:1-2:3
En el principio Elohim crea los cielos y la tierra. La tierra está desordenada y vacía, las tinieblas cubren el abismo y el espíritu de Elohim se mueve sobre las aguas. En seis días ordena la creación con su palabra: separa la luz de las tinieblas, divide las aguas y hace aparecer la tierra seca, hace brotar la vegetación, pone las lumbreras, y llena el mar, el aire y la tierra de seres vivos. Al sexto día crea al ser humano, varón y hembra, a su imagen, y les encarga gobernarla. Todo le parece bueno en gran manera. El séptimo día reposa, lo bendice y lo santifica.
2. La creación del ser humano: Génesis 2:4-2:24
El Eterno Elohim forma al hombre del polvo de la tierra, sopla en su nariz aliento de vida y llega a ser un ser viviente. Planta un jardín en Edén y allí lo coloca para cultivarlo y cuidarlo. Le permite comer de todo árbol menos del conocimiento del bien y del mal, y le advierte que el día que coma morirá. Como no es bueno que esté solo, le trae los animales para que les ponga nombre, pero entre ellos no aparece una ayuda adecuada. Entonces lo hace dormir, toma una de sus costillas y forma a la mujer, y el hombre la reconoce como hueso de sus huesos.
3. La caída del ser humano: Génesis 3:1-3:24
La serpiente, más astuta que los animales, le pregunta a la mujer si Elohim les prohibió comer de todo árbol, y le asegura que no morirán, sino que serán como Elohim conociendo el bien y el mal. La mujer ve que el árbol es bueno y agradable, toma del fruto, come y le da a su marido. Se les abren los ojos, notan que están desnudos y se cubren con hojas de higuera. Cuando oyen al Eterno en el jardín, se esconden. Él los interroga, cada uno culpa a otro, y dicta sentencia sobre la serpiente, la mujer y el hombre. Después los viste con pieles y los echa.
4. La historia de Caín y Abel: Génesis 4:1-26
Eva da a luz a Caín y después a Abel. Abel es pastor y Caín labra la tierra. Cada uno trae una ofrenda: Caín del fruto del suelo, Abel de los primogénitos de su rebaño. El Eterno mira con agrado la de Abel, pero no la de Caín, que se enoja. El Eterno le advierte que el pecado está a la puerta y que debe dominarlo. Caín lleva a su hermano al campo y lo mata; interrogado, responde que no sabe dónde está. Queda maldito y errante, pero recibe una señal para que nadie lo mate. El pasaje cierra con su descendencia y con el nacimiento de Set.
5. El linaje de Adán hasta Noé: Génesis 5:1-32
El capítulo abre el libro de las generaciones de Adán y repite que Elohim lo creó a su semejanza, varón y hembra, y los bendijo. Desde ahí sigue una lista de diez generaciones, siempre con la misma estructura: cada hombre vive cierta cantidad de años, engendra hijos e hijas, vive el resto de sus días y muere. Adán, Set, Enós, Cainán, Mahalaleel, Jared, Enoc, Matusalén, Lamec y Noé. La fórmula se rompe una sola vez: Enoc camina con Elohim y no muere, porque Elohim lo lleva. Lamec llama Noé a su hijo esperando que traiga alivio del trabajo y del suelo maldito. Termina con los tres hijos de Noé.
6. La corrupción total de la humanidad: Génesis 6:1-8
Cuando los hombres empiezan a multiplicarse sobre la tierra y les nacen hijas, los hijos de Elohim ven que son hermosas y toman por mujeres a las que escogen. El Eterno declara que su espíritu no permanecerá para siempre en el hombre, y fija sus días en ciento veinte años. En aquellos días hay gigantes en la tierra, hombres de renombre. El Eterno ve que la maldad del hombre es mucha y que todo designio de su corazón es de continuo solo el mal. Le pesa haberlo hecho y le duele en su corazón, y decide borrarlos de la tierra. Pero Noé halla gracia ante sus ojos.
PALABRAS CLAVE
Creó = bará (בָּרָא)
Génesis 1:1. Es un verbo que la Escritura reserva casi siempre para el Eterno como sujeto: nunca lo hace un ser humano. Se distingue de asáh, hacer, y de yatzár, formar o modelar, que sí describen el trabajo del artesano sobre un material que ya existe. En el relato aparece en tres momentos: al principio de todo, cuando aparece la vida animal y cuando aparece el ser humano. La palabra no describe una técnica, sino una prerrogativa: lo que solo el Eterno puede iniciar.
Imagen = tzélem (צֶלֶם)
Génesis 1:27. Significa imagen, figura o estatua, y en el resto de la Escritura suele nombrar justamente las imágenes talladas que se prohíbe fabricar. Va acompañada de demut, semejanza, que matiza cualquier lectura demasiado física. En el texto, el ser humano es la única tzélem del Eterno que Él mismo puso en el mundo, y por eso el hombre no necesita fabricarle otra. De ahí la gravedad con que más adelante se trata la sangre derramada: lo que se destruye es esa imagen.
Reposó = shavát (שָׁבַת)
Génesis 2:2. Significa cesar, detenerse, dejar de hacer; no significa descansar por cansancio, para lo cual el hebreo usa nuaj. De esta raíz viene Shabat, el nombre del séptimo día. En el texto, el Eterno no se repone de un esfuerzo: detiene la obra y da por terminado lo hecho. El séptimo día es lo primero que recibe bendición y santificación en toda la Escritura, mucho antes de que existan altar, sacerdote o pueblo.
Ayuda adecuada = ézer kenegdó (עֵזֶר כְּנֶגְדּוֹ)
Génesis 2:18. Ézer es ayuda o socorro, y en la Escritura se usa sobre todo para el auxilio que viene del Eterno, no para un asistente subordinado. Kenegdó viene de négued, enfrente o delante de: «como frente a él», alguien que le corresponde y lo enfrenta. La expresión une las dos ideas en una sola: una ayuda que está a su altura, no por debajo. Los animales, a los que el hombre va poniendo nombre uno por uno, no cumplen esa condición.
Pecado = jatát (חַטָּאת)
Génesis 4:7. De jatá, errar el blanco, fallar el tiro; la misma raíz describe en Jueces a los honderos que no yerran. Se relaciona con las ofrendas por el pecado, que en Levítico llevan este mismo nombre. En el texto es la primera vez que la palabra aparece en la Escritura, y lo hace como advertencia a Caín: está agazapada a la puerta y lo desea, pero él puede dominarla. La imagen es la de un animal al acecho, no la de una fuerza inevitable.
DATOS DE INTERÉS
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El relato de los seis días está construido en dos series paralelas. En los días uno, dos y tres se separan los ámbitos —luz y tinieblas, aguas de arriba y de abajo, mar y tierra seca—, y en los días cuatro, cinco y seis se llenan esos mismos ámbitos con las lumbreras, los peces y las aves, y los animales junto al ser humano. El séptimo queda fuera de la estructura, sin nada que llenar.
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La fórmula «y vio Elohim que era bueno» aparece siete veces en el primer capítulo. La única vez que algo se declara «no bueno» es la soledad del hombre, en medio de un relato donde todo lo demás recibe aprobación.
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El primer capítulo usa solamente el nombre Elohim. A partir de 2:4 el texto cambia y combina el Nombre con Elohim a lo largo de los capítulos dos y tres. El cambio coincide con el paso de la creación del cosmos a la relación con el ser humano.
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El texto nunca dice qué fruto era. La tradición de la manzana viene del latín, donde malum significa a la vez manzana y mal; en hebreo no existe ningún juego de palabras semejante ni se nombra la especie del árbol.
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Dos versículos seguidos quedan unidos por un juego de palabras que la traducción pierde: la pareja está arumim, desnudos, y enseguida la serpiente es arum, astuta. Las dos palabras suenan casi igual en hebreo.
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La lista del capítulo cinco tiene diez generaciones y repite siempre la misma fórmula, cerrando cada vida con «y murió». La única que no la lleva es la de Enoc, y por eso su ausencia salta a la vista en medio de tanta repetición.
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Rashi abre su comentario a la Toráh preguntando por qué comienza con la creación y no con el primer mandamiento dado a Israel. Su respuesta apunta a la tierra: si las naciones acusan a Israel de haberla tomado, la Escritura ya dejó dicho de quién es y a quién se la entrega.
PREGUNTAS PARA ESTUDIO
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¿Qué hace Elohim el séptimo día, y en qué se diferencia de lo que hizo en los seis anteriores?
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¿Qué hace el hombre con los animales antes de que aparezca la mujer, y qué cambia cuando la ve?
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¿Qué responde cada uno cuando el Eterno los interroga, y qué muestra esa manera de responder?
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¿Qué le advierte el Eterno a Caín antes del crimen, y qué le responde Caín cuando le pregunta por su hermano?
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¿Qué nombre de la lista rompe la fórmula que se repite, y qué se dice de él?
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¿Qué siente el Eterno al ver la maldad del hombre, y en qué se distingue Noé del resto?
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¿Por qué Isaías presenta al Eterno como el que creó los cielos y dio aliento antes de hablar del siervo que llama?
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¿Qué dice Juan que existía «en el principio», y por qué crees que abre su relato con las mismas palabras de Génesis?
