40. PARASHAT BALAK
Toráh: Números 22:2-25:9
Haftará: Miqueas 5:7-6:8
Brit Jadasháh: 1 Corintios 1:20-31

Secciones temáticas
1. Balaam y la burra que habla: Números 22:2-41
Balac, rey de Moab, aterrado por Israel, manda llamar a Balaam para que lo maldiga. Elohim se lo prohíbe, porque el pueblo está bendito; pero Balac insiste, y Elohim deja ir a Balaam con la condición de hablar solo lo que Él le diga. En el camino, el ángel del Eterno le cierra el paso con la espada; la burra lo ve tres veces y se desvía, mientras Balaam la golpea. Entonces el Eterno hace hablar a la burra y abre los ojos de Balaam, que ve al ángel y se inclina. Por fin Balac lo recibe y lo sube a Bamot-baal para ver al pueblo.
2. Los primeros oráculos de Balaam: Números 23:1-30
Por orden de Balaam, Balac levanta siete altares y ofrece sacrificios; Balaam se aparta y el Eterno pone palabras en su boca. En su primer oráculo, en vez de maldecir, bendice: no puede maldecir a quien Elohim no maldijo, y ve un pueblo que habita aparte. Balac reclama que lo trajo a maldecir y está bendiciendo; Balaam responde que solo dice lo que el Eterno le ordena. En un segundo oráculo declara que Elohim no es hombre para mentir, que recibió la orden de bendecir y no puede revocarla, y que no halla iniquidad en Jacob. Frustrado, Balac lo lleva al Peor y levanta otros siete altares.
3. Balaam y la estrella de Jacob: Números 24:1-25
Balak lleva a Bilám a otro sitio (Sedéh Tzofim, "campo de los vigías") con la idea de que desde otro ángulo se podrá maldecir. Se repiten los siete altares y los sacrificios. Bilám abre la boca: "Elohim no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta... He aquí, he recibido orden de bendecir, y Él bendijo, y yo no puedo revocarlo". Y añade: "no se contempló iniquidad en Jacob ni se vio aflicción en Israel... el Eterno su Elohim está con él". Balak está cada vez más furioso.
4. Baal-Peor y el celo de Finees: Números 25:1-9
Mientras Israel acampa en Sitim, el pueblo empieza a prostituirse con las mujeres de Moab y a unirse a Baal de Peor, comiendo de sus sacrificios e inclinándose ante sus dioses. La ira del Eterno se enciende, y ordena a Moisés ejecutar a los jefes del pueblo para apartar su furor. Entonces, ante Moisés y toda la congregación que lloraba a la entrada de la tienda de reunión, un israelita trae a una mujer madianita. Al verlo, Finees, hijo de Eleazar y nieto de Aarón, toma una lanza, los sigue y atraviesa a ambos. Así se detiene la plaga, que ya había matado a veinticuatro mil.
Palabras clave
BALAK (Balak, בָּלָק) — Números 22:2. El nombre Balak proviene de la raíz balak, «devastar, dejar vacío». El nombre coincide con su propósito: vaciar a Israel de bendición. Pero la parasháh entera, paradójicamente lleva su nombre. Es la única parasháh de la Toráh nombrada por un rey pagano enemigo. La razón, según la tradición, es que el Eterno permite que el plan de los enemigos sirva como marco de revelación: lo que Balak intentó vaciar terminó siendo el escenario de la bendición más grande dicha sobre Israel.
HABITA APARTE (yishkón badad, יִשְׁכֹּן בָּדָד) — Números 23:9. La primera profecía de Bilám describe a Israel como «am levadad yishkón», «pueblo que habita en soledad» y que «no se contará entre las naciones». Badad significa solitario, apartado, separado. No es soledad de exclusión sino de identidad: Israel no se confunde con las naciones porque tiene una vocación distinta. Esta línea, dicha por un profeta pagano contra su voluntad, ha sido leída durante milenios como caracterización profética del destino de Israel en la historia.
ESTRELLA (kojáv, כּוֹכָב; shévet, שֵׁבֶט) — Números 24:17. «Darak kojáv miYaakov, vekam shévet miYisrael» — «marchó una estrella desde Jacob, y se levantó un cetro de Israel». La frase fue leída desde antiguo como mesiánica. En los Rollos del Mar Muerto, los manuscritos esenios la aplicaron al Mesías. Rabí Akiva la usó para identificar a Bar Kojba («hijo de la estrella») como Mesías en el siglo II (con desastrosos resultados). Mateo 2:2 retoma la imagen cuando los magos del oriente preguntan: «¿dónde está el rey de los judíos que ha nacido, porque su estrella hemos visto en el oriente?». La profecía pronunciada por un profeta pagano se proyecta sobre el nacimiento del Mesías y se cumple plenamente en Yeshúa.
Datos de interés
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La Toráh recoge en la inscripción de Deir Alla (Jordania, siglo VIII a.C.) una confirmación arqueológica única: un texto en arameo descubierto en 1967 menciona a «Bilám hijo de Beor, el vidente de los dioses». El profeta pagano de la Toráh es uno de los personajes bíblicos cuya existencia fuera de la Biblia está atestiguada por inscripciones de su propio entorno cultural.
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Los Sabios establecieron una distinción entre los discípulos de Abraham y los discípulos de Bilám (Pirké Avot 5:19): «ojo bueno, espíritu humilde, alma sumisa» frente a «ojo maligno, espíritu altivo, alma codiciosa». Bilám aparece allí como el modelo permanente del talento espiritual al servicio del ego.
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En Apocalipsis 2:14, Yeshúa reprende a la comunidad de Pérgamo: «tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balak a poner tropiezo delante de los hijos de Israel, a comer cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer fornicación». El consejo que dio Bilám tras los oráculos no se cuenta en Números 25 explícitamente, sino en Números 31:16. Las tres referencias del Brit Jadasháh a Bilám (2 Pedro 2:15, Judas 1:11, Apocalipsis 2:14) lo presentan como el patrón del corrupto religioso.
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Bilám es uno de los pocos personajes no israelitas en la Toráh a quien el Eterno habla directamente. La tradición rabínica (Tanjumá) explica que el Eterno reservó la profecía a Israel, pero levantó a Bilám entre las naciones para que ningún pueblo pudiera decir «si hubiéramos tenido un profeta como Moisés, hubiéramos seguido al Eterno».
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Finees, al ejecutar a Zimri y Cozbi, detiene la plaga. Murieron veinticuatro mil. Esto se relaciona con 1 Corintios 10:8 que dice «ni forniquemos como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil». La diferencia de números (24.000 vs 23.000) ha sido explicada de varias formas. Edersheim sugiere que veintitrés mil cayeron «en un día» y los otros mil en los siguientes.
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La frase «Elohim no es hombre para que mienta» (Números 23:19) es citada en Hebreos 6:18, donde se compara la inmutabilidad de la promesa divina con la fidelidad del juramento del Eterno a Abraham. La palabra pagana se vuelve argumento teológico del Brit Jadasháh.
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La Haftaráh (Miqueas 5:7-6:8) hace referencia explícita a este episodio: «Pueblo mío, acuérdate ahora de lo que aconsejó Balak rey de Moab, y de lo que le respondió Bilám hijo de Beor... para que conozcas las justicias del Eterno». El profeta recuerda al pueblo, siete siglos después, lo que aquí pasó.
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Sitim, donde Israel cayó en el pecado de Baal Peor, es la misma ciudad desde donde Josué envió luego exploradores a Jericó (Josué 2:1) y desde la cual partió la conquista de la Tierra. El lugar de la mayor caída fue también la puerta de la mayor entrega.
Preguntas para estudio
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¿Cuántas veces y desde cuántos lugares distintos intentó Balak que Bilám maldijera a Israel?
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¿Cuántas veces vio el asna al ángel del Eterno antes de que Bilám también lo viera?
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¿Quién y con qué acción concreta detuvo la plaga después del pecado de Baal Peor, y cuántos murieron en total?
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¿Cómo conecta Mateo 2:2 la profecía de Bilám sobre «la estrella de Jacob» con el nacimiento de Yeshúa?
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¿Qué paralelo señala 2 Pedro 2:15-16 entre Bilám y los falsos maestros que pueden levantarse dentro de la comunidad de fe?
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La maldición desde afuera no pudo tocar a Israel, pero la seducción desde adentro lo derribó en una semana. ¿Qué nos enseña esto sobre la naturaleza real de las amenazas espirituales contra el pueblo de Elohim, y dónde debe estar puesta la atención del que estudia la Toráh hoy?