27 del sexto mes / Elul

Parasháh N° 49 · DEVARIM

Ki Tetzé

כי תצא

Domingo, 16 de agosto del 2026 · 11 min

Ki Tetzé

Lectura de la Parashát Ki Tetzé

Toráh: Deuteronomio 21:10-25:19
Haftará: Isaías 54:1-10
Brit Jadasháh: 1 Corintios 5:1-5

SECCIONES TEMÁTICAS

1. La cautiva, el primogénito y el hijo rebelde: Deuteronomio 21:10-23

Moisés presenta varias leyes. Si un soldado desea a una cautiva hermosa, la lleva a su casa, donde ella se rapa, corta sus uñas, deja su ropa de cautiva y llora un mes a sus padres; luego puede tomarla por esposa, y si no le agrada, debe dejarla libre, sin venderla. Si un hombre tiene dos mujeres y el primogénito es de la menos amada, no puede negarle su derecho ni la doble porción. Al hijo terco y rebelde, que no obedece ni con corrección, los padres lo llevan ante los ancianos y la ciudad lo apedrea. Al ahorcado se le entierra el mismo día.

2. Diversas leyes de convivencia y pureza: Deuteronomio 22:1-30

Moisés reúne varias leyes de convivencia. Quien ve perdido el buey, la oveja o el burro de su hermano debe devolverlo, y ayudar a levantar al animal caído. Prohíbe que la mujer vista de hombre y el hombre de mujer. Al hallar un nido, se suelta a la madre y se toman las crías. Manda poner un muro al borde del techo, no mezclar semillas, animales ni telas, y colocar flecos en el manto. Regula la acusación contra la recién casada, el adulterio, la joven comprometida forzada y la virgen seducida. Cierra prohibiendo que un hombre tome a la mujer de su padre.

3. La congregación y la santidad del campamento: Deuteronomio 23:1-25

Moisés define quién entra en la congregación del Eterno. Quedan excluidos el de testículos dañados, el de nacimiento ilegítimo, y el amonita y moabita, porque no recibieron a Israel con pan y agua y contrataron a Balaam; en cambio no se aborrece al edomita ni al egipcio. Manda mantener limpio el campamento de guerra, con un sitio fuera para las necesidades, porque el Eterno camina en medio de él. Ordena no devolver al esclavo que huye, prohíbe la prostitución sagrada, el interés al hermano, y manda cumplir los votos. Permite comer de la viña o el sembrado del prójimo, sin guardar nada.

4. Matrimonio, préstamos y justicia social: Deuteronomio 24:1-22

Moisés agrupa varias leyes. Si un hombre se divorcia de su mujer y ella se casa con otro que luego la deja o muere, el primero no puede volver a tomarla. El recién casado queda libre un año para alegrar a su esposa. Prohíbe tomar como prenda el molino, secuestrar a un hermano, y manda cuidarse de la tzaraat. Al prestar, no se entra a la casa por la prenda, y se devuelve el manto del pobre antes de anochecer. Ordena pagar el jornal el mismo día y no torcer el juicio del extranjero, el huérfano y la viuda. En la cosecha, deja lo olvidado para ellos.

5. Equidad, levirato y el recuerdo de Amalec: Deuteronomio 25:1-19

Moisés cierra varias leyes. Al culpable se le azota según su falta, sin pasar de cuarenta golpes, para no degradar al hermano. No se debe poner bozal al buey que trilla. Si un hombre muere sin hijos, su hermano toma a la viuda y el primer hijo lleva el nombre del difunto; si se niega, ella le quita la sandalia y lo escupe ante los ancianos. Manda cortar la mano a la mujer que, en una riña, agarra las partes íntimas del rival. Ordena usar pesas y medidas justas. Y manda borrar la memoria de Amalec, que atacó a los débiles del pueblo.

PALABRAS CLAVE

Cuando salgas = ki tetzé (כִּי־תֵצֵא)

Deuteronomio 21:10. Ki es la partícula «cuando» o «si», y tetzé viene de yatzá (Yod-Tzade-Alef), salir; juntas abren la porción: «Ki tetzé a la guerra contra tus enemigos». La porción se relaciona con «salir», no solo a la batalla, también al campo, al camino, al mercado, al matrimonio. En el texto, este «cuando salgas» abre uno de las secuencias de mandamientos más denso de toda la Toráh, de hecho, la tradición rabínica identifica más de setenta mandamientos en esta porción, casi todos sobre como relacionarnos con el prójimo, desde la cautiva de guerra hasta Amalec. Cuando uno «sale» de casa debe relacionarse de la manera correcta con los demás.

Hijo rebelde = ben sorér umoré (בֵּן סוֹרֵר וּמוֹרֶה)

Deuteronomio 21:18. Sorér viene de sarár (Sámej-Resh-Resh), ser terco y obstinado, negarse a obedecer; moré viene de maráh (Mem-Resh-Hei), rebelarse, desafiar. Es un concepto que describe a un hijo terco por dentro y desafiante por fuera. En 21:18-21 la Toráh manda llevar a este hijo ante los ancianos de la ciudad para ser condenado a muerte. La tradición judía señala que nunca se aplicó esta ley, entendiendo que se trata de una advertencia y no de una práctica. Es notorio el contraste, frente al hijo rebelde está Yeshúa, el hijo que mostró una obediencia perfecta y que jamás cuestionó al Padre.

Divorcio = keritut (כְּרִיתֻת)

Deuteronomio 24:1. De karát (Kaf-Resh-Tav), cortar; un séfer keritut es literalmente un «documento de corte», el acta que corta el vínculo del matrimonio. El mismo verbo karát es el de «cortar» un pacto (karát brit): el matrimonio se hace y se deshace con lenguaje de pacto. En 24:1-4 la Toráh regula el divorcio (no lo ordena) exigiendo un acta escrita que protegía a la mujer, dándole prueba de su libertad para volver a casarse. Yeshúa vuelve sobre este pasaje y aclara que el divorcio atenta contra el diseño matrimonial establecido en el principio (Mateo 19:8), que era la unión que no se corta.

Borrar la memoria = timjéh (תִּמְחֶה)

Deuteronomio 25:19. De majáh (Mem-Jet-Hei), borrar, limpiar, raspar hasta que no quede rastro. En 25:17-19 la Toráh manda «zajór», acuérdate de lo que te hizo Amalec en el camino al salir de Egipto, cuando atacó por detrás a los cansados y rezagados; y luego «timjéh et zéjer Amalek», borrarás su memoria de debajo del cielo. Fíjate en la tensión: hay que recordar para poder borrar, y el pasaje cierra con «no lo olvides» (lo tishkáj). Amalec es la figura del enemigo que ataca a los débiles de Israel, en contra de la voluntad del Eterno.

DATOS DE INTERÉS

  • Ki Tetzé significa «Cuando salgas» (a la guerra). El judaísmo cuenta setenta y cuatro mandamientos en esta porción, más que en cualquier otra parasháh. Se trata de un conjunto de leyes sobre la vida diaria: la guerra, el matrimonio, los préstamos, los animales, el trabajador, hasta un nido de pájaros. El mensaje de fondo es que la santidad no vive solo en el altar, también vive en lo cotidiano.

  • La primera ley suena dura, pero fíjate qué hace: la mujer capturada en guerra que un soldado desea (21:10-14), lejos de dejarla a merced del vencedor, la Toráh lo frena. Debe llevarla a casa, dejarla rapar la cabeza y llorar a sus padres un mes entero, y solo después tomarla por esposa (no como esclava). Si en el proceso cambia de opinión, tiene que dejarla libre. Una lectura tradicional dice que aquí la Toráh no aprueba el deseo, lo regula y lo enfría para proteger a la mujer.

  • Viene el caso del hijo «terco y rebelde», glotón y borracho, que tras ser corregido no obedece: los padres lo llevan ante los ancianos y la ciudad lo apedrea (21:18-21). Suena brutal. El Talmud dice que este caso «nunca ocurrió ni ocurrirá». En realidad la ley se dio para enseñar, para darle a los padres la autoridad total sobre los hijos, no para ejecutar a nadie.

  • Si un reo ejecutado quedaba «colgado de un madero», había que sepultarlo el mismo día porque «maldito de Elohim es el colgado» (21:22-23). Pablo toma este verso y lo aplica al Mesías: «maldito todo el que cuelga de un madero» (Gálatas 3:13). Yeshúa cargó esa maldición por nosotros. Por eso lo bajaron y sepultaron antes del atardecer, tal como la Toráh exigía.

  • Si encuentras un nido con la madre echada sobre los pollos o los huevos, «no tomarás la madre con los hijos; sin falta dejarás ir a la madre» (22:6-7), la promesa: «para que te vaya bien y prolongues tus días». Solo otro mandamiento lleva esa misma promesa exacta: honrar a padre y madre. Algunos llamaron a este «el mandamiento más pequeño», y aun así tiene la recompensa de uno de los más grandes.

  • Vienen tres prohibiciones de mezclas raras: no sembrar la viña con dos semillas, no arar con buey y asno juntos, y «no vestirás ropa de material mezclado de lana y lino» (22:9-11) ¿Por qué? Algunos ven este mandamiento como un llamado a no mezclar nada en general, el problema es que las vestiduras del sacerdote sí eran de lana y lino. ¿Hay algo más profundo detrás del mandamiento que quizás no hemos entendido?

  • Un principio enorme en un solo verso: «Los padres no morirán por sus hijos, ni los hijos por sus padres; cada uno morirá por su propio pecado» (24:16). En un mundo donde castigar a toda la familia era algo normal, la Toráh impone una justicia distinta. La culpa penal no se hereda, cada quien responde por lo suyo. Siglos después, el rey Amasías obedeció justo este verso al no matar a los hijos de los asesinos de su padre (2 Reyes 14:6).

  • Otra ley de bondad con los animales: «No pondrás bozal al buey cuando trilla» (25:4). El buey que trabaja pisando el grano tiene derecho a comer de su trabajo. El apóstol Pablo cita este verso dos veces (1 Corintios 9:9; 1 Timoteo 5:18) para decir que quien trabaja en la enseñanza merece ser sustentado.

  • La Toráh regula tu bolsillo: «No tendrás en tu bolsa pesas diferentes, una grande y una pequeña» (25:13). En un mercado que pesaba con piedras, tener una piedra para comprar y otra para vender era estafar sin que se notara. El mandato es «peso completo y justo» (25:15), y el tramposo es «abominación» al Eterno. La honestidad en los negocios no es un tema aparte de la fe: es parte de la santidad.

  • La porción termina con un recuerdo amargo: «Acuérdate de lo que te hizo Amalec en el camino cuando saliste de Egipto» (25:17). Amalec atacó «a todos los agotados en tu retaguardia», a los más débiles, «y él no temió a Elohim» (25:18). Por eso: «borrarás de debajo del cielo la memoria de Amalec» (25:19). Amalec queda para siempre como un símbolo del cobarde que ataca al más débil.

  • La Haftaráh (quinta de consolación) engancha con el tema matrimonial de la porción: «Porque tu esposo es tu Hacedor, El Eterno de los ejércitos es Su nombre» (54:5). El Eterno se presenta como el marido de Israel. Y aunque hubo un tiempo de distancia: «Por un breve momento te abandoné, pero con gran compasión te recogeré» (54:7). No hubo divorcio definitivo. El Eterno no cambió a su esposa por otra... la recogió.

  • La Haftaráh finaliza con una de las promesas más potentes del Tanaj: «los montes serán quitados y las colinas temblarán, pero mi misericordia no se apartará de ti, y el pacto de mi paz no será quebrantado» (54:10). Ese «pacto de paz» es el brit shalom (el mismo que vimos en Pinjás). La montaña podrá moverse, pero el jésed del Eterno jamás.

  • Este es el puente con la porción: en Corinto había un caso escandaloso, un hombre viviendo con «la mujer de su padre» (5:1). Exactamente lo que la Toráh prohíbe. Pablo se indigna y ordena a la congregación actuar citando la idea que se repite una y otra vez en Ki Tetzé: «Quiten al malvado de entre ustedes» (5:13; compara Deuteronomio 24:7). La misma Toráh que manda «quitar el mal de en medio de ti», Pablo la aplica a la congregación del Mesías.

  • Pablo dice algo difícil: «entreguen a ese tal a Satanás para la destrucción de su carne, a fin de que su espíritu sea salvo en el día del Señor Yeshúa» (5:5). La idea es expulsarlo de la congregación y dejarlo probar las consecuencias de su pecado para que recapacite. El objetivo no es la venganza ni la condena sino la restauración. Se trata de disciplina para recuperar no para destruir.

PREGUNTAS PARA ESTUDIO

  1. ¿Por qué crees que la cautiva debe rapar su cabeza y llorar un mes a sus padres antes de pasar a ser esposa?

  2. ¿Por qué se manda poner un muro al borde del techo de la casa, y qué dice eso sobre el cuidado del prójimo?

  3. ¿Por qué se manda mantener limpio el campamento y cubrir lo que sale del cuerpo, y qué razón se da para eso?

  4. ¿Por qué se manda devolver el manto del pobre antes de anochecer, y qué muestra eso sobre el trato al necesitado?

  5. ¿Por qué se manda recordar lo que hizo Amalec, y qué fue exactamente lo que hizo para merecer ese juicio?

  6. ¿Cómo se le presenta el Eterno a Israel en esta lectura y qué le promete después de un momento de abandono?

  7. ¿Por qué Pablo le exige a la congregación enfrentar el caso de inmoralidad en vez de ignorarlo, y qué espera lograr con esa disciplina?