
Lectura de la Parashat Vayéshev
Toráh: Génesis 37:1-40:23
Haftaráh: Amós 2:6-3:8
Brit Jadasháh: Hechos 7:9-16
SECCIONES TEMÁTICAS
1. Los sueños de José: Génesis 37:1-11
Jacob habita en la tierra donde su padre vivió como extranjero, en Canaán. José, de diecisiete años, apacienta el rebaño con los hijos de las siervas y trae malos informes de ellos a su padre. Israel lo ama más que a todos sus hijos, porque es hijo de su vejez, y le hace una túnica de muchos colores; sus hermanos lo aborrecen y no pueden hablarle en paz. José sueña que su gavilla se levanta y las de ellos se inclinan, y lo odian más. Sueña otra vez que el sol, la luna y once estrellas se inclinan ante él. Su padre lo reprende, pero guarda el asunto.
2. José vendido por sus hermanos: Génesis 37:12-36
Los hermanos apacientan el rebaño en Siquem e Israel manda a José a ver cómo están. Un hombre lo encuentra perdido y le indica que fueron a Dotán. Al verlo de lejos, ellos traman matarlo y decir que una fiera lo devoró. Rubén los convence de echarlo vivo en una cisterna, pensando devolverlo a su padre. Le quitan la túnica y lo echan; luego se sientan a comer. Pasa una caravana de ismaelitas y Judá propone venderlo; lo venden por veinte piezas de plata. Rubén vuelve y no lo encuentra. Tiñen la túnica con sangre de un macho cabrío y se la llevan a Jacob, que la reconoce y hace duelo.
3. Judá y Tamar: Génesis 38:1-30
Judá se aparta de sus hermanos, se casa y tiene tres hijos: Er, Onán y Sela. Toma para Er una mujer llamada Tamar, pero Er es malo y muere. Judá manda a Onán cumplir el deber de cuñado, pero él lo evita y también muere. Entonces le dice a Tamar que espere viuda hasta que crezca Sela, aunque no piensa dárselo. Después, Tamar se quita el vestido de viuda, se cubre y se sienta junto al camino. Judá la toma por ramera y le deja en prenda su sello, su cordón y su bastón. Cuando la acusan, ella muestra las prendas y Judá reconoce que fue más justa. Tamar da a luz mellizos, Fares y Zara.
4. José en casa de Potifar: Génesis 39:1-23
José es llevado a Egipto y comprado por Potifar, capitán de la guardia del faraón. El Eterno está con él y todo lo que hace prospera, así que su amo lo pone sobre su casa; la bendición alcanza a la casa por causa de José. Él es de buen semblante, y la mujer de su amo pone los ojos en él y lo solicita día tras día. José se niega, alegando que su amo no le ha negado nada excepto a ella, porque es su mujer, y que no puede pecar contra Elohim. Un día ella lo agarra del vestido; él huye dejándolo en sus manos, y ella lo acusa. Potifar lo mete en la cárcel.
5. Los sueños del copero y el panadero: Génesis 40:1-23
El copero y el panadero del faraón ofenden a su señor y son puestos en la misma cárcel donde está José, que queda a su servicio. Una noche ambos sueñan y amanecen turbados. José les pregunta por qué están tristes y les dice que las interpretaciones pertenecen a Elohim. El copero cuenta una vid de tres sarmientos cuyas uvas exprime en la copa del faraón: José le anuncia que en tres días será restituido, y le pide que se acuerde de él. El panadero cuenta tres canastos sobre su cabeza y aves que comen de ellos: se le anuncia que será colgado. Todo ocurre así, pero el copero se olvida.
PALABRAS CLAVE
Túnica de colores = ketónet pasim (כְּתֹנֶת פַּסִּים)
Génesis 37:3. Ketónet es la túnica larga, y pasim se ha entendido de dos maneras: como franjas o colores, o como una prenda que llega hasta las palmas y los tobillos. La expresión vuelve a aparecer una sola vez más en la Escritura, para describir el vestido de Tamar, hija del rey David. En el texto, la túnica es la señal visible del favoritismo de Jacob, y es lo primero que los hermanos le arrancan. Después vuelve a la casa teñida en sangre de un macho cabrío, y el padre la reconoce.
Sueño = jalom (חֲלוֹם)
Génesis 37:5. Es el sueño que se tiene durmiendo, y la raíz se ha relacionado también con la idea de recobrar fuerzas. La palabra estructura toda la historia de José: sueña él, sueñan el copero y el panadero, sueña el faraón, y siempre de a dos. En el texto, los sueños de José son los únicos que él no interpreta, porque no hace falta: sus hermanos entienden perfectamente. Lo que lo hunde y lo que lo levanta le llega por la misma vía.
Cisterna = bor (בּוֹר)
Génesis 37:24. Es el pozo cavado para juntar agua de lluvia, y por extensión la mazmorra, porque las cisternas vacías servían de calabozo. El texto subraya que aquella estaba vacía, sin agua dentro. En el texto, la misma palabra reaparece cuando José, ya preso en Egipto, dice que lo pusieron en un bor. El relato une con un solo término el hoyo de sus hermanos y la cárcel del faraón.
Deber de cuñado = yibum (יִבּוּם)
Génesis 38:8. De yavam, cuñado; nombra la obligación de casarse con la viuda de un hermano muerto sin hijos, para levantar descendencia a su nombre. Yibum es el término rabínico posterior; el versículo usa el verbo yabem. La Toráh lo legislará después en Deuteronomio, junto con el rito de renuncia para el que no quiera cumplirlo. En el texto, Judá se lo ordena a Onán, que lo elude, y luego se lo niega a Tamar dilatando el turno de Sela. Ella termina reclamando por otra vía lo que le correspondía por derecho.
Interpretaciones = pitronim (פִּתְרֹנִים)
Génesis 40:8. Pitrón viene de patar, resolver o desatar; interpretar un sueño es desatarlo, soltar lo que está anudado. La raíz aparece solo en la historia de José, en ninguna otra parte de la Escritura. En el texto, cuando le dicen que no hay quien interprete sus sueños, José responde que las interpretaciones pertenecen a Elohim. Con esa frase se aparta del oficio de los magos egipcios, que interpretaban por técnica y por manuales.
DATOS DE INTERÉS
-
El relato de José es la narración continua más extensa de Génesis, y es también el único en que el Eterno nunca le habla directamente. Su intervención se cuenta, pero no se escucha.
-
La historia de Judá y Tamar interrumpe la de José justo cuando lo acaban de vender. No es un desorden del relato: las dos historias se responden, y en ambas hay una prenda que sirve para identificar a alguien.
-
En los dos capítulos aparecen cabras: con la sangre de un macho cabrío tiñen la túnica para engañar a Jacob, y un cabrito es lo que Judá promete pagarle a Tamar. La repetición amarra las dos escenas.
-
A Jacob lo engañan con una prenda de vestir y un animal, exactamente como él engañó a su padre con las ropas de Esaú y las pieles de cabrito. El relato devuelve el método sin comentarlo.
-
Los hermanos le piden a Jacob que examine la túnica, y Tamar le pide a Judá que examine las prendas. En hebreo es la misma expresión en las dos escenas: haker na, «reconoce, por favor».
-
Judá reconoce en público que Tamar fue más justa que él. Es la primera vez en la Escritura que alguien admite abiertamente su propia culpa.
-
El copero se olvida de José, y el texto lo subraya con dos verbos seguidos: no se acordó de él, sino que lo olvidó. Pasarán dos años completos antes de que lo recuerde.
PREGUNTAS PARA ESTUDIO
-
¿Qué ve José en sus dos sueños, y cómo reaccionan su padre y sus hermanos al oírlos?
-
¿Qué propone Rubén y qué propone Judá, y en qué se diferencian sus intenciones?
-
¿Qué le deja Judá a Tamar en prenda, y para qué le sirve a ella después?
-
¿Qué razones da José para negarse a la mujer de Potifar, y cómo termina en la cárcel?
-
¿A quién le atribuye José la capacidad de interpretar, y qué le pide al copero a cambio?
-
¿De qué acusa Amós a Israel cuando dice que «venden al justo por dinero», y a quiénes dice que están pisoteando?
-
¿Cómo resume Esteban la historia de José ante el concilio, y qué dice que hizo el Eterno mientras José estaba en Egipto?
