Parasháh N° 26 · VAIKRA

Sheminí

שמיני

Domingo, 28 de marzo del 2027 · 7 min

Sheminí

Lectura de la Parashát Sheminí

Toráh: Levítico 9:1-11:47
Haftará: 2 Samuel 6:1-19
Brit Jadasháh: Hechos 10:9-22, 34-35

SECCIONES TEMÁTICAS

1. El octavo día y la gloria del Eterno: Levítico 9:1-24

Al octavo día Moisés llama a Aarón, a sus hijos y a los ancianos, y manda traer un becerro y un carnero para Aarón, y para el pueblo un macho cabrío, un becerro, un cordero y una ofrenda de grano. Aarón se acerca al altar y ofrece primero por su propio pecado, y después por el pueblo. Cumplido todo, levanta las manos hacia el pueblo y lo bendice; luego entra con Moisés a la tienda, y al salir bendicen otra vez. Entonces la gloria del Eterno aparece a todo el pueblo, sale fuego y consume el holocausto. Todos gritan y caen sobre sus rostros.

2. La muerte de Nadab y Abiú: Levítico 10:1-7

Nadab y Abiú, hijos de Aarón, toman cada uno su incensario, ponen fuego e incienso y ofrecen delante del Eterno un fuego extraño que él no les había mandado. Sale fuego de delante del Eterno y los consume, y mueren allí mismo. Moisés le dice a Aarón que eso es lo que el Eterno había dicho: en los que se acercan a mí seré santificado, y delante de todo el pueblo seré glorificado. Aarón calla. Moisés llama a dos primos para que saquen los cuerpos fuera del campamento. A Aarón y a sus otros hijos se les prohíbe hacer duelo o salir.

3. Instrucciones a los sacerdotes: Levítico 10:8-20

El Eterno le habla directamente a Aarón y le prohíbe a él y a sus hijos beber vino o sidra al entrar a la tienda, para que no mueran; es estatuto perpetuo. La razón que se da es que deben poder distinguir entre lo santo y lo profano, entre lo impuro y lo puro, y enseñarle al pueblo los estatutos. Después Moisés les indica dónde comer la ofrenda de grano y las porciones que les tocan. Al final descubre que el macho cabrío por el pecado fue quemado y no comido, y se enoja; Aarón responde y a Moisés le parece bien.

4. Animales puros e impuros: Levítico 11:1-23

Se dan las señales para reconocer qué animales pueden comerse. De los de tierra, los que tienen pezuña partida y rumian; se nombran cuatro casos que cumplen solo una de las dos condiciones y quedan excluidos: el camello, el conejo, la liebre y el cerdo. De los que viven en el agua, solo los que tienen aletas y escamas; el resto es abominación. De las aves se da una lista de las que no se comen, entre ellas el águila, el buitre, el cuervo, el avestruz, la lechuza y el murciélago. De los insectos alados solo se permiten los que tienen patas para saltar.

5. La impureza por contacto: Levítico 11:24-47

Se detalla cómo se contrae impureza al tocar los cuerpos de animales impuros o al cargarlos: el que lo hace queda impuro hasta la tarde y debe lavar sus vestidos. Se agregan los animales que se arrastran, y qué ocurre cuando uno de ellos cae sobre una vasija, un horno o una fuente. La vasija de barro se quiebra; el agua de un manantial o una cisterna sigue limpia. Si cae sobre semilla seca, no la contamina; si la semilla estaba mojada, sí. La sección cierra con la razón de todo: sean santos, porque yo soy santo, dice el Eterno que los sacó de Egipto.

PALABRAS CLAVE

Octavo = sheminí (שְׁמִינִי)

Levítico 9:1. De shemoné, ocho. En la Escritura el siete cierra un ciclo completo y el ocho abre lo que viene después: la circuncisión al octavo día, el animal que puede ofrecerse desde el octavo, el día que sigue a las siete jornadas de consagración. En el texto es cuando el servicio empieza de verdad, después de una semana entera de preparativos. Lo que ocurre ese día es a la vez lo más alto y lo más terrible del libro.

Fuego extraño = esh zaráh (אֵשׁ זָרָה)

Levítico 10:1. Zar significa ajeno o extraño, el que no pertenece a un lugar; la misma palabra describe al que no es sacerdote y por eso no puede acercarse. En el texto se dice que Nadab y Abiú ofrecieron un fuego zaráh que él no les había mandado. El problema no se plantea como mala intención, sino como iniciativa no pedida. La frase «que no les mandó» es la única explicación que da el relato.

Y calló = vayidóm (וַיִּדֹּם)

Levítico 10:3. De damám, callar, quedarse quieto, enmudecer; no es solo dejar de hablar, sino quedar detenido. La misma raíz describe al sol que se detuvo en Gabaón. En el texto es la única reacción que se registra de Aarón después de que Moisés le explica lo ocurrido con sus hijos. El relato no dice que llorara, ni que preguntara, ni que aceptara: dice que calló.

Distinguir = lehavdíl (לְהַבְדִּיל)

Levítico 10:10. De badál, separar o dividir; es el mismo verbo con que Elohim separa la luz de las tinieblas en el primer capítulo de Génesis. En el texto es la razón que se da para prohibirle el vino al sacerdote: para poder distinguir entre lo santo y lo profano, entre lo impuro y lo puro. La capacidad de trazar límites es lo que está en juego, y viene con un segundo encargo: enseñarle al pueblo esos límites.

Rumia = guerá (גֵּרָה)

Levítico 11:3. Es el bolo que el animal devuelve a la boca para volver a masticarlo; la expresión hebrea dice literalmente «hacer subir la guerá». Va siempre en pareja con la pezuña partida, y las dos señales deben darse juntas. En el texto, los cuatro animales que se nombran como excluidos lo son justamente por cumplir una sola condición. Ninguna de las dos señales tiene que ver con el sabor ni con la salud: son marcas que se ven.

DATOS DE INTERÉS

  • El texto nunca dice qué hicieron mal Nadab y Abiú. La única explicación que da es «que él no les había mandado». Los comentaristas han propuesto muchas causas, pero todas son lecturas: el relato guarda silencio.

  • Inmediatamente después de la muerte de los dos hijos viene la prohibición de beber vino antes de entrar a la tienda. La cercanía de los dos pasajes ha sido leída por muchos comentaristas como una pista sobre lo ocurrido.

  • La reacción de Aarón cabe en una sola palabra hebrea: vayidóm, y calló. El texto no dice que llorara, ni que preguntara, ni que aceptara.

  • Las leyes de los animales dan señales, no razones. No se explica por qué la pezuña partida y la rumia; por eso la tradición las clasifica entre los jukím, los estatutos que no vienen con explicación.

  • De los cuatro animales que el texto nombra como excluidos, tres rumian pero no tienen pezuña partida, y solo uno tiene la pezuña partida sin rumiar: el cerdo. Es el único que cumple la señal visible desde afuera y falla en la interior.

  • La frase «sean santos, porque yo soy santo» aparece aquí, al cerrar las leyes de los animales, antes de la porción de Kedoshim, que suele asociarse con ella. El llamado a la santidad se introduce hablando de comida.

  • Al final del capítulo 10, Moisés se enoja porque la ofrenda por el pecado fue quemada en vez de comida. Aarón le responde, y el texto dice que Moisés lo oyó y le pareció bien. Es de las pocas veces en la Toráh en que Moisés acepta una corrección.

PREGUNTAS PARA ESTUDIO

  1. ¿Por quién ofrece Aarón primero y por quién después, y qué ocurre cuando termina?

  2. ¿Qué le responde Aarón a Moisés después de la muerte de sus hijos, y qué se le prohíbe hacer?

  3. ¿Qué razón se da para prohibirles el vino antes de entrar a la tienda?

  4. ¿Qué dos condiciones debe cumplir un animal de tierra, y qué pasa con los que cumplen solo una?

  5. ¿Qué diferencia hace el texto entre la semilla seca y la mojada, y con qué razón cierra la sección?

  6. ¿Qué le pasa a Uza al tocar el arca, y cómo cambia eso los planes de David?

  7. ¿Qué ve Pedro en la visión del lienzo, y qué conclusión saca cuando llegan los hombres de Cornelio?