Parasháh N° 27 · VAIKRA
Tazría
תזריע

Toráh: Levítico 12:1-13:59
Haftará: 2 Reyes 4:42-5:19
Brit Jadasháh: Mateo 8:1-4
SECCIONES TEMÁTICAS
1. La purificación tras el parto: Levítico 12:1-8
Cuando una mujer da a luz un varón, queda impura siete días, como en los días de su menstruación, y al octavo se circuncida al niño. Después permanece treinta y tres días en la sangre de su purificación, sin tocar cosa santa ni entrar al santuario. Si da a luz una niña, los plazos se duplican: catorce días y sesenta y seis. Cumplido el tiempo, trae un cordero de un año para holocausto y un palomino o una tórtola para ofrenda por el pecado. Si no le alcanza para el cordero, trae dos tórtolas o dos palominos, y el sacerdote hace expiación por ella.
2. La tzaraat en la piel: Levítico 13:1-28
Cuando aparece en la piel una hinchazón, una erupción o una mancha blanca, la persona es llevada al sacerdote. Él la examina: si el pelo de la parte se volvió blanco y la llaga está más hundida que la piel, la declara impura. Si la mancha es blanca pero no parece hundida ni el pelo cambió, lo encierra siete días y vuelve a mirar; si no se ha extendido, otros siete. Si después no crece, lo declara puro y basta con lavar sus vestidos. Se dan además los casos de la llaga que cubre todo el cuerpo, de la carne viva y de la quemadura.
3. La tzaraat en el cabello, la ropa y los objetos: Levítico 13:29-59
Se describen los casos en la cabeza o en la barba: si la llaga parece hundida y hay pelo amarillento y delgado, es tiña y se declara impuro; si no, se encierra siete días y se rapa alrededor. Se agregan las manchas blancas de la calvicie y de la frente. El que es declarado impuro anda con la ropa rasgada, la cabeza descubierta, cubriéndose el bigote y gritando «impuro, impuro», y habita solo fuera del campamento. Al final se trata la plaga en la ropa de lana, de lino o de cuero: se encierra siete días, se lava, y si persiste se quema.
PALABRAS CLAVE
Conciba = tazría (תַזְרִיעַ)
Levítico 12:2. De zéra, semilla, y de zará, sembrar; el verbo describe a la mujer que da semilla, es decir, que concibe. La misma raíz recorre Génesis cuando la tierra hace brotar hierba que da semilla según su especie. En el texto abre la porción y le da nombre. Llama la atención que un libro dedicado al santuario abra esta sección por el nacimiento de un niño.
Sangre de purificación = deméi tohoráh (דְּמֵי טָהֳרָה)
Levítico 12:4. Dam es sangre y tohoráh viene de tahér, ser puro; la expresión une dos palabras que a primera vista se contradicen. En el texto nombra el período que la mujer pasa después del parto antes de volver a lo santo: treinta y tres días por un varón y sesenta y seis por una niña. El texto no lo explica ni lo asocia a culpa; es un tiempo, no un castigo. La ofrenda que lo cierra es la misma que trae María en Lucas.
Llaga = néga (נֶגַע)
Levítico 13:2. De nagá, tocar; es literalmente «un toque», y de ahí la marca o la plaga que aparece sobre algo. La misma raíz da la palabra para las plagas del relato de Egipto. En el texto nombra la mancha que se examina, y el vocabulario importa: no se la describe como enfermedad, sino como algo que llegó desde fuera y se posó. Quien la evalúa no es un médico, sino un sacerdote.
Tzaraat = tzaráat (צָרַעַת)
Levítico 13:3. Es la condición que el sacerdote declara al examinar la néga. La traducción «lepra» viene del griego y no calza: la tzaráat afecta también la ropa de lana y las paredes de una casa, cosas que ninguna enfermedad de la piel toca. En la Escritura aparece ligada a episodios de palabra dañina, como el de Miryam. El texto describe su diagnóstico con enorme detalle y nunca dice qué la causa.
Encerrar = hisguír (הִסְגִּיר)
Levítico 13:4. De sagár, cerrar; es poner a alguien aparte y cerrar la puerta. Se relaciona con la idea de un espacio delimitado, no con la de una cárcel. En el texto nombra la cuarentena de siete días que el sacerdote impone cuando no puede decidir: no declara puro ni impuro, sino que espera y vuelve a mirar. Es de los pocos casos en que la Toráh le da forma legal a la duda.
DATOS DE INTERÉS
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Tazría viene justo después de las leyes de los animales puros e impuros, y pasa a la pureza de las personas. El orden repite el de la creación: primero los animales, después el ser humano.
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La tzaraat afecta también la ropa de lana o de lino y las paredes de una casa. Ninguna enfermedad de la piel hace eso, y es la razón principal por la que la traducción «lepra» se considera inexacta.
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No es el examen lo que determina el estado, sino la declaración: el texto dice que el sacerdote «lo declarará impuro». La palabra pronunciada es la que establece la condición.
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La tradición sostiene que, aunque un sabio pueda reconocer las señales mejor que el sacerdote, la declaración debe salir igual de boca del sacerdote. El conocimiento y la autoridad quedan deliberadamente separados.
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La palabra que el texto usa para la afección es néga, de la raíz de tocar: es «un toque». No se la nombra como enfermedad sino como algo que llegó desde fuera y se posó.
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La purificación tras el parto pide un cordero, o dos aves si la mujer no puede costearlo. En Lucas, María trae dos aves, lo que indica que la familia estaba entre las que no alcanzaban a traer el cordero.
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Los plazos se duplican cuando nace una niña: catorce días y sesenta y seis, en vez de siete y treinta y tres. El texto no da ninguna razón, y los comentaristas han ofrecido explicaciones muy distintas entre sí.
PREGUNTAS PARA ESTUDIO
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¿Qué plazos se fijan según nazca un varón o una niña, y qué se ofrece al terminar?
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¿Qué señales mira el sacerdote en la piel para decidir, y qué hace cuando no está seguro?
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¿Cómo debe presentarse en público el declarado impuro, y dónde vive mientras dure?
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¿Qué le manda Eliseo a Naamán y por qué se enoja al principio, si venía buscando ser sanado?
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¿Qué le manda Yeshúa al leproso que sana, y por qué lo envía al sacerdote?
