Parasháh N° 33 · VAIKRA
Bejukotai
בחקתי

Lectura de la Parashát Bejukotai
Toráh: Levítico 26:3-27:34
Haftará: Jeremías 16:19-17:14
Brit Jadasháh: 2 Corintios 6:4-18
SECCIONES TEMÁTICAS
1. Las bendiciones de la obediencia: Levítico 26:3-13
Si andan en los estatutos del Eterno y guardan sus mandamientos, él dará las lluvias a su tiempo, la tierra su fruto y el árbol del campo su producto. La trilla alcanzará hasta la vendimia y la vendimia hasta la siembra; comerán su pan hasta saciarse y habitarán seguros. Habrá paz en la tierra y dormirán sin que nadie los espante; las fieras y la espada no pasarán por ella. Perseguirán a sus enemigos y cinco de ellos harán huir a cien. El Eterno los mirará, los multiplicará y pondrá su morada en medio de ellos, y andará entre ellos.
2. Las maldiciones de la desobediencia: Levítico 26:14-46
Si no escuchan ni cumplen, vendrá lo contrario, y en cinco tandas que suben de intensidad. Primero terror, enfermedad y siembra que comen los enemigos. Si aun así no escuchan, el castigo será siete veces más: cielo como hierro y tierra como bronce. Después fieras que dejan los caminos desiertos, luego espada, peste y hambre tan grave que diez mujeres cocerán pan en un solo horno. Al final, ciudades desoladas y dispersión entre las naciones, mientras la tierra descansa sus reposos. Pero si confiesan su iniquidad, el Eterno se acordará de su pacto con Jacob, Isaac y Abraham, y de la tierra.
3. Las valuaciones legales: Levítico 27:1-29
Cuando alguien hace un voto especial de personas al Eterno, se fija una valuación en siclos según edad y sexo: el varón de veinte a sesenta años vale cincuenta siclos, la mujer treinta, y así por tramos, con montos menores para niños y ancianos. Si el que hizo el voto es demasiado pobre, se presenta ante el sacerdote, que lo valúa según lo que pueda pagar. Siguen las reglas para animales, casas y campos consagrados, con la opción de rescatarlos añadiendo la quinta parte. El primogénito del ganado no se consagra, porque ya es del Eterno, y lo dedicado por anatema no se rescata.
4. El diezmo de la tierra: Levítico 27:30-34
El diezmo de la tierra, tanto de la semilla como del fruto de los árboles, es del Eterno y le está consagrado. Si alguien quiere rescatar parte de su diezmo, añadirá la quinta parte de su valor. En cuanto al diezmo del ganado vacuno y del rebaño, se cuenta todo lo que pasa bajo el cayado, y cada décimo será consagrado; no se examinará si es bueno o malo, ni se cambiará, y si se cambia, tanto el animal como su sustituto quedan consagrados. El libro cierra diciendo que estos son los mandamientos dados en el monte Sinaí para los hijos de Israel.
PALABRAS CLAVE
Mis estatutos = bejukotái (בְּחֻקֹּתַי)
Levítico 26:3. Jok viene de una raíz que significa grabar o inscribir, como quien talla en piedra; el jok es el estatuto que queda fijo. La tradición distingue los jukím, que no vienen con explicación, de los mishpatím, que el sentido común alcanza. En el texto abre la porción con una condición: si anduvieren en mis jukót. El verbo es «andar», no «cumplir»: se trata de un camino, no de una lista.
Con hostilidad = kéri (קֶרִי)
Levítico 26:21. Se relaciona con karáh, acontecer o salir al encuentro por casualidad; de ahí que se lo haya entendido como andar «al azar», tratando lo que ocurre como coincidencia. Otros lo leen como obstinación o enfrentamiento. La palabra aparece solo en este capítulo, siete veces. En el texto describe la actitud del pueblo, y el Eterno responde andando también él kéri con ellos: si todo es casualidad para ustedes, así los trataré.
Y me acordaré = vezajartí (וְזָכַרְתִּי)
Levítico 26:42. Zajár es recordar, pero en la Escritura recordar no es traer algo a la mente: es actuar en consecuencia. Cuando Elohim se acuerda de Noé, el agua baja; cuando se acuerda de su pacto, saca al pueblo de Egipto. En el texto aparece después de la lista más dura de advertencias del libro, y nombra a los patriarcas en orden inverso: Jacob, Isaac y Abraham. El capítulo no termina con la amenaza, sino con la memoria.
Valuación = érej (עֵרֶךְ)
Levítico 27:2. De aráj, ordenar o disponer en fila, y de ahí tasar o poner un valor; es el mismo verbo con que se acomodan la leña sobre el altar y los panes sobre la mesa. En el texto nombra la escala en siclos que se aplica cuando alguien consagra una persona por voto, según edad y sexo. Lo notable es lo que sigue: si el que hizo el voto no puede pagar, el sacerdote lo valúa según lo que tenga. La escala existe, pero se dobla ante el pobre.
Anatema = jérem (חֵרֶם)
Levítico 27:28. De una raíz que significa apartar por completo, dejar algo fuera de todo uso común. Se relaciona con lo que queda entregado sin vuelta atrás, y en los libros de conquista nombra aquello que no se toma como botín. En el texto se distingue de los demás votos justamente por eso: lo consagrado por jérem no se vende ni se rescata. Es la única categoría del capítulo que no admite pagar la quinta parte y recuperarlo.
DATOS DE INTERÉS
-
Las bendiciones ocupan once versículos y las advertencias treinta y dos. La desproporción es deliberada y se repite en el pasaje paralelo de Deuteronomio.
-
Esta sección se conoce como la tojejáh, la reprensión, y la costumbre en la sinagoga es leerla en voz baja y sin pausas. Nadie suele pedir ser llamado a leerla.
-
La palabra kéri aparece siete veces en este capítulo y en ningún otro lugar de la Escritura. Se la ha entendido como andar «al azar», tratando lo que ocurre como pura casualidad.
-
Al prometer que se acordará del pacto, el texto nombra a los patriarcas en orden inverso: Jacob, Isaac y Abraham. Es el único lugar de la Toráh donde aparecen así.
-
El texto dice que la tierra «gozará sus reposos» durante la desolación. Crónicas retoma esa frase al explicar los setenta años del destierro como los años sabáticos que no se guardaron.
-
Después del pasaje más duro del libro, el capítulo final habla de cuánto vale un voto, de campos y de diezmos. El descenso de tono es tan brusco que llama la atención de casi todos los comentaristas.
-
El último versículo cierra el libro donde empezó: «estos son los mandamientos que el Eterno mandó a Moisés para los hijos de Israel, en el monte Sinaí». La misma montaña con que abrió la porción de Behar.
PREGUNTAS PARA ESTUDIO
-
¿Qué promete el Eterno sobre las cosechas y la seguridad, y qué dice que hará en medio de ellos?
-
¿Cómo están organizadas las advertencias, y con qué promesa termina el capítulo pese a todo?
-
¿Qué pasa cuando alguien no puede pagar el valor de su voto, y quién decide el monto?
-
¿Cómo se cuenta el diezmo del ganado, y qué pasa si alguien intenta cambiar un animal por otro?
-
¿Con qué dos árboles compara Jeremías al que confía en el hombre y al que confía en el Eterno?
-
¿Qué promesa de la Toráh cita Pablo al hablar de que el Eterno habitará entre ellos?
