Parasháh N° 24 · VAIKRA

Vayikrá

ויקרא

Domingo, 14 de marzo del 2027 · 7 min

Vayikrá

Lectura de la Parashát Vayikrá

Toráh: Levítico 1:1-6:7
Haftará: Isaías 43:21-44:23
Brit Jadasháh: Hebreos 10:1-18

SECCIONES TEMÁTICAS

1. La ofrenda de holocausto: Levítico 1:1-17

El Eterno llama a Moisés desde la tienda de reunión y le da instrucciones para cuando alguien quiera presentar una ofrenda. Si es holocausto de ganado, será un macho sin defecto, ofrecido voluntariamente a la entrada de la tienda; el que ofrece pone la mano sobre la cabeza del animal y lo degüella, y los sacerdotes rocían la sangre alrededor del altar. Después se desuella, se corta en piezas y se quema todo. Si la ofrenda es de ovejas o cabras, el rito es semejante. Si es de aves, el sacerdote le tuerce el cuello y la quema entera. Todo sube como aroma grato.

2. La ofrenda de grano: Levítico 2:1-16

La ofrenda de grano se presenta de flor de harina, sobre la cual se echa aceite e incienso. El sacerdote toma un puñado con todo el incienso y lo quema sobre el altar como porción memorial; el resto queda para Aarón y sus hijos, y es cosa santísima. Puede prepararse al horno, en sartén o en cazuela, siempre sin levadura. Se prohíbe quemar sobre el altar levadura y miel, aunque pueden traerse como primicias. Toda ofrenda debe llevar sal, la sal del pacto. Si es de primeros frutos, se traen espigas tostadas y grano desmenuzado, con aceite e incienso encima.

3. La ofrenda de paz: Levítico 3:1-17

La ofrenda de paz puede ser de ganado, macho o hembra, sin defecto. El que ofrece pone la mano sobre la cabeza y la degüella a la entrada de la tienda, y los sacerdotes rocían la sangre alrededor del altar. De ella se quema solamente la grasa: la que cubre las entrañas, los dos riñones con su sebo y el redaño del hígado. Si es de ovejas, se agrega la cola entera. El resto de la carne no se quema, a diferencia del holocausto. La sección cierra con un estatuto perpetuo: no comerán nada de grasa ni de sangre, en ninguna de sus moradas.

4. La ofrenda por el pecado: Levítico 4:1-35

El capítulo trata los pecados cometidos por inadvertencia, sin intención. Se distinguen cuatro casos, y a cada uno le corresponde un animal distinto. Si peca el sacerdote ungido, trae un becerro; la sangre se rocía siete veces delante del velo y se pone en los cuernos del altar del incienso, y el resto se quema fuera del campamento. Si peca toda la congregación, el rito es igual. Si peca un jefe, trae un macho cabrío; si peca alguien del pueblo, una cabra o una oveja. En todos los casos la sangre va a los cuernos del altar y se le perdona.

5. La ofrenda por la culpa: Levítico 5:1-6:7

Se enumeran situaciones que obligan a traer ofrenda: callar cuando se es testigo y se oye la adjuración, tocar algo impuro sin darse cuenta, o jurar a la ligera. Quien incurre debe confesar en qué pecó y traer una hembra del rebaño. Si no le alcanza, puede traer dos tórtolas o dos palominos; y si tampoco, una décima de flor de harina. Después vienen los casos de culpa por lo sagrado y por defraudar al prójimo: negar un depósito, robar, oprimir o quedarse con lo hallado. Ahí hay que devolver lo tomado, añadir la quinta parte y recién después ofrecer.

PALABRAS CLAVE

Ofrenda = korbán (קָרְבָּן)

Levítico 1:2. De karáv, acercarse o aproximarse; literalmente es «lo que se acerca» o lo que hace acercarse. Se relaciona con el verbo que describe al que se presenta ante un rey. En el texto es el término general para toda ofrenda, y su raíz define el propósito de todo el libro: no aplacar, sino acortar la distancia. La palabra «sacrificio» viene del latín y pone el acento en lo que se pierde, no en el acercamiento.

Holocausto = oláh (עֹלָה)

Levítico 1:3. De aláh, subir o ascender; nombra la ofrenda que sube entera en humo. La misma raíz está en aliyáh, la subida, y en el verbo de subir a Jerusalén. En el texto es la única ofrenda que se quema por completo: el que la trae no come nada de ella. Su nombre no describe la muerte del animal, sino su ascenso.

Aroma grato = réaj nijóaj (רֵיחַ נִיחֹחַ)

Levítico 1:9. Réaj es olor, y nijóaj viene de nuaj, reposar o aquietarse; la expresión dice algo así como «olor que apacigua». La misma raíz da el nombre de Noé, Nóaj, y la frase aparece por primera vez en la Escritura cuando él ofrece después del diluvio. En el texto se repite como estribillo al cerrar cada ofrenda. No describe que el Eterno huela, sino que lo ofrecido queda aceptado.

Sal del pacto = mélaj berit (מֶלַח בְּרִית)

Levítico 2:13. Mélaj es sal, y la expresión completa dice «sal del pacto de tu Elohim». La sal conserva y no se corrompe, y en el antiguo cercano oriente los acuerdos se sellaban compartiendo sal, de donde viene la idea de un pacto que no caduca. En el texto se manda echar sal sobre toda ofrenda, sin excepción, mientras se prohíben la levadura y la miel, que fermentan o se dañan. Lo que permanece acompaña la ofrenda; lo que se descompone queda fuera.

Culpa = ashám (אָשָׁם)

Levítico 5:15. Significa a la vez la culpa y la ofrenda que la repara; el hebreo usa la misma palabra para la falta y para el remedio. Se distingue de jatát, la ofrenda por el pecado, en que el ashám atiende casos donde hubo un daño concreto y cuantificable. En el texto acompaña siempre una restitución: se devuelve lo tomado y se añade la quinta parte. La reparación con el prójimo va antes que el rito.

DATOS DE INTERÉS

  • El libro se llama en hebreo Vayikrá por su primera palabra, «y llamó». El nombre castellano «Levítico» viene del griego y alude a los levitas, aunque el libro trata sobre todo de los sacerdotes y del pueblo, no de la tribu de Leví.

  • Éxodo termina diciendo que Moisés no podía entrar en la tienda porque la gloria la llenaba. Levítico abre justo ahí: lo llaman desde adentro. El primer versículo resuelve el problema con que se cerró el libro anterior.

  • La palabra que la Toráh usa para ofrenda, korbán, viene de la raíz de acercarse. No hay en hebreo un término que signifique «sacrificio» en el sentido de pérdida; el vocabulario del libro entero está construido sobre la idea de acortar distancia.

  • Las ofrendas se presentan en un orden preciso: primero las voluntarias —holocausto, grano y paz— y después las obligatorias, por el pecado y por la culpa. El libro empieza por lo que alguien trae porque quiere, no por lo que debe.

  • La ofrenda de grano es la única que no requiere un animal, y es la que puede traer el pobre. Aun así el texto la llama «cosa santísima», el mismo término que usa para las demás. El valor de la ofrenda no depende de su costo.

  • Al describir la ofrenda de grano, el texto dice «cuando una néfesh presente ofrenda» (2:1), y es la única vez que usa esa palabra al introducir una ofrenda. Los comentaristas lo han leído como una alusión al pobre, que entrega lo poco que tiene.

  • Al tratar el pecado del gobernante, el texto no dice «si» sino «cuando» un jefe peca. Rashi lo relaciona con la palabra ashréi, «dichoso», y comenta que es afortunada la generación cuyo líder reconoce su falta y trae ofrenda por ella.

PREGUNTAS PARA ESTUDIO

  1. ¿Qué hace con las manos el que trae la ofrenda antes de degollarla, y qué parte del animal se quema?

  2. ¿Qué se prohíbe quemar sobre el altar y qué no puede faltar en ninguna ofrenda de grano?

  3. ¿Qué parte de la ofrenda de paz se quema y qué se hace con el resto, a diferencia del holocausto?

  4. ¿Qué cuatro casos distingue el capítulo, y qué cambia en el rito según quién haya pecado?

  5. ¿Qué se hace cuando alguien no puede pagar la ofrenda que le corresponde, y qué exige el caso del fraude?

  6. ¿De qué acusa Isaías al pueblo respecto a las ofrendas, y qué promete el Eterno hacer con sus pecados?

  7. ¿Por qué dice Hebreos que los sacrificios repetidos año tras año no podían perfeccionar a los que se acercaban?