Parasháh N° 17 · SHEMOT
Yitró
יתרו

Toráh: Éxodo 18:1-20:26
Haftará: Isaías 6:1-13
Brit Jadasháh: Mateo 5:17-32; Hebreos 12:18-24
SECCIONES TEMÁTICAS
1. Jetro visita a Moisés: Éxodo 18:1-12
Jetro, sacerdote de Madián y suegro de Moisés, oye todo lo que Elohim hizo por Israel al sacarlo de Egipto. Toma consigo a Séfora, que Moisés había enviado de vuelta, y a sus dos hijos, Gersón y Eliezer, cuyos nombres recuerdan la condición de extranjero y el auxilio recibido. Llega al desierto donde Moisés acampa junto al monte. Salen a recibirse, se inclinan y se besan, y entran a la tienda. Moisés le cuenta todo lo ocurrido y los trabajos del camino. Jetro se alegra, bendice al Eterno y reconoce que es más grande que todos los dioses. Después ofrece holocausto y comen juntos.
2. El nombramiento de jueces: Éxodo 18:13-27
Al día siguiente Moisés se sienta a juzgar al pueblo, y la gente está de pie delante de él desde la mañana hasta la tarde. Jetro le pregunta por qué lo hace solo, y Moisés responde que vienen a consultar a Elohim y a que él les dé a conocer los estatutos. Jetro le dice que no está bien, que se agotará él y también el pueblo, porque la carga es demasiado pesada. Le aconseja enseñarles el camino y escoger hombres capaces, temerosos de Elohim, veraces y que aborrezcan la avaricia, para ponerlos por jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez. Moisés le hace caso.
3. La preparación en el Sinaí: Éxodo 19:1-25
A los tres meses de salir de Egipto llegan al desierto de Sinaí y acampan frente al monte. Moisés sube, y el Eterno le manda decirle a la casa de Jacob que vieron cómo los llevó sobre alas de águilas; si escuchan su voz y guardan su pacto, serán para Él un tesoro especial, un reino de sacerdotes y una nación santa. El pueblo responde que hará todo lo dicho. Se les manda santificarse dos días, lavar sus vestidos y no acercarse al monte ni tocarlo. Al tercer día hay truenos, relámpagos, una nube espesa y un sonido de cuerno muy fuerte, y el monte humea y tiembla.
4. Los Diez Mandamientos: Éxodo 20:1-17
Elohim habla todas estas palabras y empieza presentándose: es el Eterno, que los sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. Ordena no tener otros dioses delante de Él ni hacerse imagen de nada para inclinarse ante ella, y no tomar su nombre en vano. Manda acordarse del día de reposo para santificarlo, trabajando seis días y descansando el séptimo con toda la casa, porque en seis días hizo los cielos y la tierra. Luego manda honrar al padre y a la madre, y prohíbe matar, cometer adulterio, robar, dar falso testimonio y codiciar la casa, la mujer o cualquier cosa del prójimo.
5. El temor del pueblo y el altar: Éxodo 20:18-26
Todo el pueblo observa los truenos, los relámpagos, el sonido del cuerno y el monte humeando. Al verlo tiemblan y se ponen de lejos, y le piden a Moisés que hable él con ellos y que Elohim no les hable, para no morir. Moisés responde que no teman, porque vino para probarlos y para que su temor esté delante de ellos y no pequen. El pueblo se queda a distancia y Moisés se acerca a la oscuridad donde está Elohim. Allí se le manda decir que no hagan dioses de plata ni de oro, que hagan un altar de tierra, y que si es de piedra no la labren.
PALABRAS CLAVE
Suegro = jotén (חֹתֵן)
Éxodo 18:1. De una raíz ligada al matrimonio y al parentesco por afinidad; nombra al padre de la esposa. La palabra se repite más de una docena de veces en este capítulo, mucho más de lo que el relato necesitaría. En el texto, el que le enseña a Moisés a gobernar no es un israelita ni un profeta, sino un sacerdote de Madián, y el texto insiste en recordar ese vínculo línea por línea. La estructura judicial de Israel nace de una sugerencia venida de afuera.
Hombres capaces = anshéi jáyil (אַנְשֵׁי חַיִל)
Éxodo 18:21. Jáyil significa fuerza y capacidad, y también riqueza o valor militar; la misma palabra describe a la mujer virtuosa de Proverbios, éshet jáyil. Se relaciona con la idea de solvencia, de quien puede sostener una carga. En el texto es la primera de cuatro condiciones para los jueces: capaces, temerosos de Elohim, veraces y que aborrezcan la avaricia. Ninguna de las cuatro se refiere a conocimiento legal, sino al carácter.
Tesoro especial = segulá (סְגֻלָּה)
Éxodo 19:5. Nombra el bien personal que un rey aparta para sí, distinto del patrimonio del reino; es la propiedad guardada aparte por afecto. En el texto se le promete a Israel esa condición, pero con una frase que rara vez se cita entera: serán mi segulá entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. La elección no excluye a los demás: se afirma justamente sobre el hecho de que todo le pertenece.
Recuerda = zajór (זָכוֹר)
Éxodo 20:8. Es una forma del verbo zajár, recordar, que aquí funciona como orden permanente. En Deuteronomio la misma línea del día de reposo empieza con shamór, guarda, y la tradición ha leído las dos palabras como las dos caras de un mismo mandamiento. En el texto la razón que se da es la creación: en seis días hizo los cielos y la tierra y reposó el séptimo. En Deuteronomio la razón será la salida de Egipto.
Codiciar = jamád (חָמַד)
Éxodo 20:17. Es desear con intensidad algo ajeno, hasta querer tomarlo; no es la simple admiración. Se relaciona con el verbo que describe el árbol del jardín, deseable a la vista. En el texto cierra las diez palabras, y es la única que no se refiere a un acto visible sino a lo que ocurre dentro. Las nueve anteriores se pueden juzgar en un tribunal; esta no.
DATOS DE INTERÉS
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La organización judicial de Israel nace del consejo de un sacerdote madianita. El texto no lo disimula: le dedica medio capítulo justo antes de llegar al Sinaí.
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Jetro le dice a Moisés «no está bien lo que haces». Es de las pocas veces en la Toráh en que alguien corrige a Moisés y él le hace caso sin discutir.
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El pueblo llega al Sinaí en el tercer mes desde la salida. De esa fecha viene la relación entre Pésaj y Shavuot, separadas por la cuenta de siete semanas.
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La promesa de ser «reino de sacerdotes» se le hace a todo el pueblo, antes de que exista el sacerdocio de Aarón. La frase precede a la institución que después la limita.
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En hebreo se los llama aséret hadevarím, «las diez palabras», no «los diez mandamientos». Es la misma palabra que da nombre al libro de Deuteronomio.
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El texto no numera las diez palabras. Las distintas tradiciones las dividen de manera diferente, y por eso la numeración cambia según la comunidad.
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Después de oír la voz, el pueblo pide no volver a oírla y que Moisés hable por ellos. La mediación no les fue impuesta: la piden ellos mismos.
PREGUNTAS PARA ESTUDIO
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¿Qué reconoce Jetro después de escuchar el relato de Moisés, y qué hace enseguida?
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¿Qué cualidades debían tener los hombres escogidos, y qué problema venía a resolver ese nombramiento?
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¿Qué le ofrece el Eterno al pueblo si escucha su voz, y qué debían hacer antes del tercer día?
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¿Con qué se presenta el Eterno antes de dar los mandamientos, y qué razón da para el día de reposo?
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¿Qué le piden a Moisés después de oír la voz, y qué le responde él?
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¿Qué ve Isaías en el templo y cómo reacciona, y qué hace uno de los serafines con el carbón encendido?
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¿Qué dice Yeshúa que vino a hacer con la Toráh, y con qué compara Hebreos la montaña del Sinaí?
