Parasháh N° 14 · SHEMOT

Vaerá

וארא

Domingo, 3 de enero del 2027 · 8 min

Vaerá

Lectura de la Parashát Vaerá

Toráh: Éxodo 6:2-9:35
Haftará: Ezequiel 28:25-29:21
Brit Jadasháh: Romanos 9:14-24

SECCIONES TEMÁTICAS

1. La promesa del pacto renovada: Éxodo 6:2-13

El Eterno le habla a Moisés y le dice que se apareció a Abraham, Isaac y Jacob como Elohim Todopoderoso, pero que por su Nombre no se dio a conocer a ellos. Recuerda el pacto de darles la tierra de Canaán donde vivieron como extranjeros, y dice que ha oído el gemido de Israel bajo la esclavitud. Le manda anunciarles cuatro promesas: los sacará, los librará, los redimirá y los tomará por pueblo, y los llevará a la tierra jurada. Moisés lo transmite, pero el pueblo no lo escucha por la angustia y la dura servidumbre. Entonces el Eterno lo envía otra vez al faraón.

2. El linaje de Moisés y Aarón: Éxodo 6:14-30

El texto interrumpe el relato para dar una genealogía. Empieza por las cabezas de las casas paternas: los hijos de Rubén, los de Simeón, y se detiene con detalle en los de Leví, que es la línea que interesa. Enumera a Gersón, Coat y Merari con sus descendientes y sus años de vida. De Coat viene Amram, que toma por mujer a Jocabed, su tía, y de ellos nacen Aarón y Moisés. Se nombra también a Coré y a Finees, que tendrán su propia historia más adelante. Terminada la lista, el relato retoma donde lo dejó: Moisés vuelve a objetar que es torpe de labios.

3. Moisés ante el faraón; la vara y la serpiente: Éxodo 7:1-13

El Eterno le dice a Moisés que lo ha puesto como elohim para el faraón y que Aarón será su profeta: Moisés dirá lo que se le manda y Aarón hablará. Anuncia que endurecerá el corazón del faraón y multiplicará sus señales, para que los egipcios sepan quién es Él. Moisés tiene ochenta años y Aarón ochenta y tres. Ante el faraón, Aarón echa su vara y se convierte en serpiente; los sabios y hechiceros de Egipto hacen lo mismo con las suyas, pero la vara de Aarón se traga las de ellos. Aun así el corazón del faraón se endurece y no los escucha.

4. Primeras plagas: sangre, ranas y piojos: Éxodo 7:14-8:19

Moisés espera al faraón junto al río y le anuncia la primera plaga: el agua del Nilo se convierte en sangre, mueren los peces y el río hiede, de modo que los egipcios cavan pozos para beber. Los hechiceros hacen lo mismo. Siete días después vienen las ranas, que suben hasta las casas, las camas y los hornos; los hechiceros también las producen, pero no pueden quitarlas. El faraón pide que oren por él y promete dejar ir al pueblo, pero al ver que hay respiro endurece su corazón. Después el polvo se convierte en piojos, y esta vez los hechiceros no logran imitarlo: reconocen el dedo de Elohim.

5. Cuarta plaga: moscas: Éxodo 8:20-32

Moisés se levanta temprano y sale al encuentro del faraón cuando este va al agua. Le repite la demanda y le anuncia enjambres de moscas sobre él, sus siervos y su pueblo. Esta vez el texto marca una diferencia: la tierra de Gosén, donde habita Israel, queda apartada, para que el faraón sepa que el Eterno está en medio de la tierra. Las moscas arruinan Egipto. El faraón ofrece que sacrifiquen dentro del país, y Moisés responde que lo que ellos sacrifican es abominación para los egipcios. Entonces les permite ir, pero no lejos. Moisés ora, se van las moscas, y el faraón vuelve a endurecerse.

6. Quinta y sexta plagas: peste y úlceras: Éxodo 9:1-12

El Eterno manda anunciar una peste grave sobre el ganado del campo: caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas. Se fija un plazo, mañana, y otra vez se distingue entre el ganado de Egipto y el de Israel, del cual no muere ninguno. El faraón manda averiguar y confirma la diferencia, pero su corazón sigue endurecido. Después Moisés y Aarón toman ceniza de un horno y Moisés la esparce hacia el cielo delante del faraón; se convierte en polvo que produce úlceras con ampollas en hombres y animales. Los hechiceros no pueden ni presentarse, porque también las tienen. Esta vez el texto dice que el Eterno endureció el corazón del faraón.

7. Séptima plaga: granizo: Éxodo 9:13-35

Moisés se levanta temprano y le anuncia al faraón un granizo como nunca hubo en Egipto desde su fundación. Se le dice que podría haber sido borrado de la tierra, pero que fue puesto en pie para mostrar el poder del Eterno y para que su nombre sea proclamado en toda la tierra. Se da un aviso previo: quien tema la palabra debe recoger a sus siervos y su ganado bajo techo, y algunos de los siervos del faraón lo hacen. Cae granizo con fuego entremezclado y destroza plantas y árboles, salvo en Gosén. El faraón admite que pecó, pero cuando cesa vuelve atrás.

PALABRAS CLAVE

Redimir = gaál (גָּאַל)

Éxodo 6:6. Es rescatar pagando, y describe la función del pariente cercano que recupera lo que un familiar perdió: tierra, libertad o sangre. De la misma raíz viene goel, el redentor, que aparece ya en Génesis y se desarrolla en Levítico y en Rut. En el texto es una de las cuatro promesas de la liberación, y lo notable es que el Eterno se pone a sí mismo en el papel del pariente. Israel no se libera por su fuerza: alguien reclama sobre ellos un derecho de familia.

Serpiente marina = tanín (תַּנִּין)

Éxodo 7:9. No es la palabra habitual para serpiente, que es najash; nombra al monstruo marino o al cocodrilo, y en Génesis designa a las grandes criaturas de las aguas. En el texto, la vara de Aarón se convierte en tanín delante del faraón, no en una culebra común. El detalle importa porque el cocodrilo era símbolo del poder de Egipto y del Nilo, y Ezequiel llamará después al faraón con esa misma palabra. La señal golpea la imagen que el rey tenía de sí mismo.

Pesado = kavéd (כָּבֵד)

Éxodo 7:14. Significa pesado, y de esa raíz viene también kavód, la gloria, que es literalmente el peso de alguien. El relato usa tres verbos distintos para el corazón del faraón: kavéd, pesado o insensible; jazák, fuerte; y kasháh, duro. En el texto, el primero aparece cuando el corazón se le pone pesado por sí mismo, antes de que se diga que el Eterno lo endurece. La misma raíz que nombra la gloria nombra aquí la insensibilidad.

Dedo de Elohim = etzbá Elohim (אֶצְבַּע אֱלֹהִים)

Éxodo 8:19. Etzbá es el dedo, y la expresión aparece muy pocas veces en la Escritura. Vuelve a usarse para decir que las tablas fueron escritas con el dedo de Elohim. En el texto son los propios hechiceros egipcios los que la pronuncian, cuando no logran reproducir los piojos: reconocen delante del faraón un poder que no pueden imitar. La confesión viene del bando contrario, no del pueblo de Israel.

Apartar = paláh (פָּלָה)

Éxodo 8:22. Significa separar, distinguir, tratar de manera diferente; se relaciona con la idea de algo apartado y también con péle, la maravilla. En el texto marca el momento en que las plagas dejan de caer sobre todos por igual: el Eterno paláh la tierra de Gosén, y desde entonces Israel queda fuera del golpe. El propósito declarado es que el faraón sepa que Él está en medio de la tierra. La distinción no es un privilegio arbitrario: es una señal dirigida a Egipto.

DATOS DE INTERÉS

  • Las cuatro promesas del comienzo de la porción —sacaré, libraré, redimiré, tomaré— son el origen de las cuatro copas de la cena de Pésaj. Cada copa corresponde a una de esas expresiones.

  • La genealogía se interrumpe apenas llega a Moisés y Aarón, sin seguir con las demás tribus. El texto solo necesitaba mostrar de dónde vienen los dos hermanos, y enseguida retoma el relato.

  • El corazón del faraón se describe con tres verbos distintos. En las primeras plagas es él quien se endurece a sí mismo; recién más adelante el texto dice que el Eterno lo endurece.

  • Las plagas están agrupadas de tres en tres, y en cada grupo las dos primeras llevan advertencia previa y la tercera cae sin aviso. El patrón se repite con regularidad a lo largo del relato.

  • Varias plagas golpean directamente a dioses egipcios: el Nilo era divinizado, las ranas se asociaban a la diosa Heket y el ganado al toro Apis. El texto lo resume al hablar de juicios contra los dioses de Egipto.

  • Los hechiceros logran imitar las dos primeras plagas, pero solo para agravarlas: producen más sangre y más ranas, y nunca las quitan. Su poder no sirve para deshacer el daño.

  • En la plaga del granizo aparece un grupo de egipcios que teme la palabra del Eterno y mete a su gente y su ganado bajo techo. No todos los egipcios quedan del mismo lado del relato.

PREGUNTAS PARA ESTUDIO

  1. ¿Qué cuatro cosas promete el Eterno hacer por Israel, y por qué el pueblo no lo escucha?

  2. ¿En qué tribu se detiene la genealogía y a quiénes llega, y dónde retoma el relato después?

  3. ¿Qué papel le toca a Aarón frente al faraón, y qué pasa cuando los hechiceros repiten la señal?

  4. ¿Qué pueden hacer los hechiceros con las primeras plagas y qué dejan de poder hacer, y qué concluyen?

  5. ¿Qué distingue a esta plaga de las anteriores, y para qué dice el texto que sirve esa diferencia?

  6. ¿Qué le pasa a los hechiceros en la sexta plaga, y qué cambia en la manera de describir el corazón del faraón?

  7. ¿Qué aviso reciben los egipcios antes del granizo, y quiénes le hacen caso?

  8. ¿De qué acusa Ezequiel al faraón cuando lo hace decir que el río es suyo y que él mismo lo hizo?

  9. ¿Por qué usa Pablo el caso del faraón y la figura del alfarero para hablar de la misericordia del Eterno?