Parasháh N° 12 · BERESHIT
Vayejí
ויחי

Toráh: Génesis 47:28-50:26
Haftará: 1 Reyes 2:1-12
Brit Jadasháh: 1 Pedro 1:3-9
SECCIONES TEMÁTICAS
1. El último deseo de Jacob: Génesis 47:28-31
Jacob vive diecisiete años en la tierra de Egipto, y sus días llegan a ciento cuarenta y siete años. Cuando se acerca el tiempo de morir, llama a su hijo José y le pide un favor: que ponga la mano debajo de su muslo y le jure tratarlo con misericordia y verdad. Le ruega que no lo sepulte en Egipto, sino que lo lleve y lo entierre donde están sus padres. José responde que hará como ha dicho, pero Jacob insiste en que se lo jure, y él se lo jura. Entonces Israel se inclina sobre la cabecera de la cama.
2. Jacob bendice a Efraín y Manasés: Génesis 48:1-22
Le avisan a José que su padre está enfermo y va con Manasés y Efraín. Israel se esfuerza y se sienta en la cama, recuerda la aparición en Luz y las promesas recibidas, y declara que esos dos hijos serán suyos como Rubén y Simeón. Al ver a los muchachos pregunta quiénes son, porque sus ojos están cargados de años, y los besa. José los acerca, Manasés a la derecha y Efraín a la izquierda, pero Israel cruza las manos. José se lo objeta y trata de cambiarlas; su padre se niega, diciendo que el menor será mayor. Los bendice y anuncia el regreso a la tierra de sus padres.
3. Las bendiciones a las doce tribus: Génesis 49:1-28
Jacob reúne a sus hijos para declararles lo que les ha de acontecer en los días venideros. A Rubén, primogénito en dignidad y poder, le reprocha su inestabilidad y lo que hizo con el lecho de su padre. A Simeón y Leví los reprende por su furor y su violencia, y anuncia que serán repartidos en Israel. A Judá lo compara con un cachorro de león y le anuncia el cetro y la obediencia de los pueblos. Luego habla de Zabulón, Isacar, Dan, Gad, Aser y Neftalí con imágenes breves. A José lo llama rama fructífera junto a una fuente. A Benjamín lo compara con un lobo.
4. La muerte y sepultura de Jacob: Génesis 49:29-50:14
Jacob les encarga que lo sepulten con sus padres en la cueva del campo de Efrón el heteo, en Macpela, donde están enterrados Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, y donde él sepultó a Lea. Al terminar de dar órdenes, encoge los pies en la cama, expira y es reunido a su pueblo. José se echa sobre su rostro, lo besa y llora, y manda embalsamarlo, lo que toma cuarenta días; Egipto lo llora setenta. Después pide permiso al faraón para subir a sepultarlo, y sube con una gran comitiva. Hacen duelo siete días en la era de Atad, y sus hijos lo entierran como pidió.
5. José consuela a sus hermanos y muere: Génesis 50:15-26
Muerto su padre, los hermanos temen que José les guarde rencor y les pague el mal que le hicieron. Le mandan decir que su padre ordenó antes de morir que les perdonara la maldad y el pecado, y luego van ellos mismos y se postran ofreciéndose como siervos. José llora al oírlos y les dice que no teman, porque él no está en lugar de Elohim; ellos pensaron mal contra él, pero Elohim lo encaminó a bien para dar vida a mucha gente. Promete sustentarlos a ellos y a sus hijos. José vive ciento diez años y antes de morir hace jurar que llevarán sus huesos.
PALABRAS CLAVE
Misericordia y verdad = jésed veemét (חֶסֶד וֶאֱמֶת)
Génesis 47:29. Jésed es la lealtad comprometida dentro de una relación, y emet viene de amán, ser firme; juntas nombran una fidelidad que además se cumple. La pareja recorre toda la Escritura, describiendo tanto el trato entre personas como el del Eterno con su pueblo. En el texto, Jacob le pide a José que haga con él jésed veemét y no lo sepulte en Egipto. Se ha destacado que este es el favor que no puede devolverse, porque quien lo pide estará muerto cuando se cumpla.
Cruzó las manos = sikél (שִׂכֵּל)
Génesis 48:14. Se relaciona con séjel, entendimiento o buen juicio; el verbo indica hacer algo a sabiendas, no por descuido. El texto lo usa para decir que Israel cruzó las manos deliberadamente, poniendo la derecha sobre el menor. En el texto la aclaración importa, porque el anciano casi no veía y José supone que se equivocó. La palabra cierra de antemano esa lectura: no fue el error de un hombre que ya no distinguía.
El que redime = hagoél (הַגֹּאֵל)
Génesis 48:16. Goél viene de gaál, redimir o rescatar; es el pariente que recupera lo que un familiar perdió, sea tierra, libertad o sangre. La figura se legislará después en Levítico y aparecerá desarrollada en el libro de Rut. En el texto es la primera vez que la palabra se usa en la Escritura, y Jacob la aplica al ángel que lo redimió de todo mal. Con esa expresión bendice a sus dos nietos.
Cetro = shévet (שֵׁבֶט)
Génesis 49:10. Es la vara o el bastón, y por extensión el cetro del que gobierna; la misma palabra nombra también a una tribu, porque cada tribu se agrupa bajo su vara. Va en pareja con mejokek, el bastón de mando del legislador. En el texto, Jacob anuncia que el shévet no se apartará de Judá hasta que venga aquel a quien pertenece, y que a él se le rendirán los pueblos. Es la primera promesa de realeza de la Escritura, y cae sobre el cuarto hijo, no sobre el mayor.
Ciertamente visitará = pakód yifkód (פָּקֹד יִפְקֹד)
Génesis 50:24. Pakád significa visitar, atender u ocuparse de alguien, y también pasar revista o contar; el hebreo duplica aquí el verbo para reforzar la certeza. La misma expresión reaparecerá en Éxodo como la señal de que el Eterno se acordó de su pueblo. En el texto son casi las últimas palabras de José: Elohim ciertamente los visitará y los hará subir de esta tierra. El libro termina con un ataúd en Egipto y un verbo en futuro.
DATOS DE INTERÉS
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Jacob adopta a Efraín y Manasés como hijos propios, al mismo nivel que Rubén y Simeón. Por eso José recibe doble porción y las tribus siguen siendo doce: la primogenitura que pierde Rubén pasa a los hijos de José.
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Israel cruza las manos a propósito, y el texto lo aclara con un verbo que descarta el error. La preferencia del menor sobre el mayor recorre todo Génesis: Isaac, Jacob, Judá, José y ahora Efraín.
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La bendición sobre Efraín y Manasés es la que se pronuncia hasta hoy sobre los hijos varones en el hogar judío, cada víspera de Shabat.
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Las palabras a los doce hijos son en su mayoría poesía, con una forma distinta de la prosa que las rodea. Por su lengua, es uno de los textos hebreos más antiguos de la Escritura.
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No todo lo que dice Jacob es bendición: a Rubén, a Simeón y a Leví les habla de reproche. El texto igual llama «bendición» al conjunto de las palabras.
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El cetro se le anuncia a Judá, el cuarto hijo, y no a Rubén, el mayor, ni a José, el preferido. De esa línea saldrán David y la expectativa mesiánica.
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El libro que empieza con «en el principio» termina con la palabra «Egipto» y un ataúd. La última frase de José, «ciertamente los visitará», deja el relato abierto hacia Éxodo.
PREGUNTAS PARA ESTUDIO
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¿Qué le hace jurar Jacob a José, y por qué insiste en el juramento si José ya había aceptado?
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¿Qué hace Israel con sus manos al bendecir, y cómo responde José cuando intenta corregirlo?
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¿Qué les reprocha Jacob a Rubén, Simeón y Leví, y qué le anuncia en cambio a Judá?
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¿Dónde pide Jacob que lo sepulten y quiénes están enterrados ahí, y qué hace José antes de subir?
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¿Qué temen los hermanos después de la muerte de su padre, y cómo interpreta José lo que le hicieron?
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¿Qué le encarga David a Salomón antes de morir, y qué le promete que pasará si guarda los caminos del Eterno?
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¿En qué dice Pedro que consiste la esperanza viva de los creyentes, y qué relación tiene con la resurrección?
